EDITORIAL: ¿Vigilancia o espionaje con drones? Seguridad vrs. Privacidad la historia se repite

EDITORIAL: ¿Vigilancia o espionaje con drones? Seguridad vrs. Privacidad la historia se repite

Hace poco más de una década la Patrulla Fronteriza comenzó a usar drones para vigilancia. La tecnología y la misión era una combinación perfecta, y poco se preocuparon de los pocos objetos voladores que monitoreaban la frontera sur de Estados Unidos.

Durante los años de Edgar J Hoover, hizo su aparición la tecnología con micrófonos, y teléfonos que se podían intervenir que relativamente sin mayor resistencia del público, los dispositivos de vigilancia eran desplegados en suelo americano para espiar a sus propios ciudadanos, pues éste tipo espionaje “doméstico” era encubierto, con la excusa del bien común y con la bandera de la justicia cuyo fin era detener la criminalidad.

Hoy a diferencia de aquellos días, los estados comienzan a utilizar tecnología sin que el público tenga conocimiento de los operativos desplegados para vigilar a los ciudadanos estadounidenses, con la excusa de resguardar la vida de sus ciudadanos ante ataques en suelo americano por fanáticos o lunáticos como sucedió en 2012, y el ahorro que significa para las arcas estatales el reducir personal para identificar amenazas a la antigua. Véase el artículo del LaTimes del 2012.

Para aquel entonces ya la Patrulla Fronteriza  tenía habría prestado a otras agencias por lo menos 700 veces (Véase reporte de de Governing.com) y como si fuera poco también se encontró que el departamento de Homeland Security estaba activamente desarrolando una flota doméstica de drones (Véase artículo de ciponline.com) con el aval de por lo menos 60 congresistas.

Este grupo bipartidista, junto con sus aliados en la industria de los aviones teledirigidos, ha estado promoviendo el uso del vehículos aéreos no tripulado en el país y en el extranjero a través de ferias de aviones teledirigidos en el Capitolio, donde la nueva legislación y presupuestos son muy favorables “, informó el Centro de Política Internacional.

En 2013, la senadora Dianne Feinstein, defensora incondicional de la vigilancia de la NSA, declaró que los drones son “la mayor amenaza a la privacidad en la sociedad actual”. En su interrogatorio, el FBI admitió que usaba drones de vigilancia “de forma mínima”.

 

En la actualidad sabemos que el gobierno ha dado ya en más de una ocasión a los departamentos de policía locales en Estados Unidos más de $1.2 millones para ser invertidos en drones de vigilancia, según fuentes oficiales (Véase oijustice)

O que NBC reportara que el Buró de “Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego” gastó casi USD$600,000 en solo seis drones. De igual forma podemos citar el reporte de AP sobre el uso de drónes de forma doméstica por parte de la DEA y muchos casos más.

 

 

 

La cuestión es que la historia al igual que cuando Hoover creo el FBI, todo se trata de la Seguridad Nacional, de proteger al gobierno, y es cuando crean las redes de desinformación, para proteger al público, en primera instancia basados en buenas intenciones, que luego se corrompen y sobrepasan los límites.

Sin mas ni mas el miércoles USA Today reportaba el despliegue de drones sobre suelo americano por parte del Pentágono a lo largo de la última década.

Lo cierto es que lamentablemente el balance entre seguridad y privacidad es muy difícil de encontrar, y a más crítica se le haga a los funcionarios responsables, más desinformación desplegarán para ocultar sus verdaderas intenciones, y si no se les critica podríamos dejar abierta de par en par una puerta que jamás podríamos cerrar.

Lo cierto es que sin la invasión de la privacidad en la vida de algunos perpetradores, no se hubiera podido evitar desastres, por ejemplo el hecho que Jason Warner fuere Arrestado con explosivos activos de grado militar y material con un IED (Artefacto explosivo improvisado) en su vehículo en Spring, Montgomery County, Conroe, (Norte de Houston) Texas, Estados Unidos éste 17 de febrero de 2018.

En contraste la masacre de florida, donde aun habiendo obtenido evidencias para que el Buró Federal de Investigación, no se hizo lo necesario para evitar tan lamentable resultado.

Espiando o no espiando el problema es lo que los gobiernos deciden hacer o permiten que se haga con la información recabada, y como expresaremos nuestro punto de vista para inclinar la balanza, una balanza de tres lados, en la que debemos de sopesar si elevamos nuestra voz en pro de la supuesta protección, o en pro de la supuesta privacidad, o pediremos que dejen el camino libre a lunáticos y fanáticos que no se tentarán el corazón para lastimar a nuestra familia y cambiar nuestro destino hacia uno más lúgubre.

Por lo tanto si estamos a favor o en contra del control de armas o de si los maestros deben o no portar armas o si deben o no sobrevolar drones sobre nuestra cabeza, pensemos hacia donde podría ir el vecino de alguien… porque podría ir justo al lugar que irán aquellos que más queremos éste fin de semana que viene.

La libertad tiene costo, elijamos cuidadosamente que precio queremos pagar por ella.

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