Champions League: El Fracaso del Barça es la portada en todo el mundo

Champions League: El Fracaso del Barça es la portada en todo el mundo

El peor Barça de la temporada es arrasado por el Roma y la prensa internacional no lo perdona.

La derrota de Barcelona en la Champions League frente a Roma por 3-0 (4-4 en el global, pero con clasificación de los italianos por el gol de visitante en la ida) fue un balde de agua fría para los catalanes y para el mundo del fútbol. Lionel Messi ya no podrá aspirar a levantar las tres copas que este año aspiraba, pero tendrá tiempo suficiente para prepararse para el Mundial Rusia 2018. Roma Alcanzó las semifinales, instancia que no alcanzaba desde 1983/84 en la máxima competencia europea. Los medios internacionales reflejaron lo sucedido en sus tapas.

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Uno de los más contundentes fue el diario catalán Sport, que catalogó la caída como “Fracaso sin excusas”, habló de “un partido lamentable” de Barcelona y criticó con rigor al entrenador Ernesto Valverde, por plantear “un partido defensivo y no saber reaccionar”.

En teoría, el rival era el ideal para pasar a semifinales, el resultado de la ida, lo mismo, de las plantillas y el presupuestos, ni hablamos, pero no queda más que decir y aceptar que el Roma fue mejor. Y que, encima en un alarde de justicia poética, De Rossi y Manolas pudieron subsanar con goles los dos tantos que se marcaron en su propia portería en el Camp Nou. El fracaso del Barça en Europa viene a dar la razón a Valverde, que en la previa advertía ante la risa generalizada que la eliminatoria no estaba ganada. Se lo creyó solo él. Y no supo transmitirlo a sus jugadores, que deambularon por el Olímpico de una manera ridícula para caer eliminados ante un equipo claramente inferior.

Estaba claro que para que algo cambiara respecto al partido de ida, algo tenía que cambiar, especialmente en el equipo romano. Mientras en el Barcelona Valverde repetía la alineación de la ida, en el Roma, Di Francesco cambiaba de cabo a rabo el sistema y el equipo para dar de nuevo un baño al técnico barcelonista (ya se lo había dado con el Sassuolo cuando se enfretó al Athletic Club). Salió el equipo local con una defensa de tres con Juan Jesús, Manolas y Fazio y cargando en ataque el cuerpo de Schick para ayudar a Dzeko. El Barça no se enteró de nada. Fue arrasado por una manada de búfalos. Del 0 al minuto 94. Sin excusas.

Este planteamiento le rentó mucho más al Roma que al Barcelona, que se pasó la primera parte sufriendo a lo grande. La salida del equipo romano fue inasumible para un Barcelona que por mucho que avisara Valverde en la previa, salió al campo muy blandito ante las acometidas del Roma, cuyos jugadores ganaban todos los duelos individuales a los barcelonistas, excepto cuando intervenía Gerard Piqué, el único bastión que le quedaba firme al Barcelona en una situación de emergencia.Pero hasta Piqué acabó por naufragar. Y con él, todo el equipo.

La alarma naranja con la que se inició el partido se volvió roja cuando a los seis minutos de partido Dzeko cazó un pase largo para ganarle la espalda a Alba y a un ensimismado Umtiti para rematar solo ante la salida de Ter Stegen el primer gol del partido.

 

Ese tanto dejó al Barça groggy. Únicamente reaccionaría en la primera parte el equipo blaugrana cuando Messi pudo chutar faltas, pero las dos que lanzó en el primer tiempo no encontraron portería. Más allá de eso, su participación fue anecdótica e impropia de un jugador de su jerarquía. Un fiasco.

En cambio, el Roma siguió presionando la salida de balón del Barcelona y colgando balones para que tanto Dzeko como Schick dispusieran de ocasiones para ampliar el marcador. Piqué se multiplicaba para conjurar en el último momento las oportunidades de los romanos. Y cuando no estaba él, compareció Ter Stegenante Dzeko, que tuvo una primera parte espectacular.

 

Llegó el Barcelona a los 45 minutos pidiendo el descanso y con la sensación más que cierta que lo mejor hasta el momento era el resultado. Era tan cierto que el Roma se había desgastado en la primera parte como que el Barça necesitaba reiniciarse y empezar a mandar en un partido en el que brillaba por su ausencia.

Y en contra de lo que se suponía, el Roma siguió brillando en el inicio de la segunda parte. No dejó de hacerlo. El Roma no levantó el pie del acelerador y el Barcelona volvió a verse superado en todos los aspectos del juego. A medida que avanzaba el partido, el Barça iba a peor y el Roma a mejor.

Superado un calamitoso Umtiti por tierra, mar y aire, Piqué cometió penalti de libro ante Dzeko que transformó De Rossi. 2-0 y más de media hora para que el Roma consiguiera el milagro. Roma soñaba, el Barça sufría.

Y en medio del caos, un córner sacado en el minuto 82 ofreció a Manolas la oportunidad de conseguir el milagro y consumar un ridículo imperial del Barcelona y un éxito romanista más que merecido. En los momentos de apuro, el equipo barcelonista no tuvo ni argumentos para discutir un gol que valía una semifinal en los ocho minutos que restaban tras el tanto del central griego. Un desastre en toda regla que puede pasar factura. Sólo la Liga y la Copa pueden borrar este fracaso imperial.

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