Guatemala no soportaría un segundo cierre

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Por: Editorial

De esta manera se refería el presidente Giammattei al riesgo que corre la economía en caso se pierda la lucha por mantener al COVID-19 bajo control. Cuánta razón tiene el Presidente en relación a la responsabilidad que tenemos todos de adoptar las medidas de precaución necesarias para evitar los riesgos de contagio. Un segundo “cierre” de la economía, al estilo del que vivimos hace tres o cuatro meses atrás sería devastador para muchos sectores de la economía que apenas se están recuperando de los daños sufrido a consecuencia de las medidas forzadas de confinamiento impuestas bajo el Estado de Calamidad. En definitiva, a nadie conviene un segundo cierre de la economía; sin embargo, aunque todos y cada uno de los ciudadanos del país ejerciéramos con total responsabilidad la libertad que ahora gozamos, no hay garantía alguna que el país se encuentre libre de otras formas de “cierres” económicos igualmente devastadores. Lamentablemente para todos, existe más de una forma de echar a perder la incipiente recuperación económica que experimenta el país; acciones que, si bien no implican la paralización obligada de la actividad económica, tienen efectos similares sobre el empleo, la inversión y la probabilidad de supervivencia de los negocios.

En momentos de incipiente recuperación como los que vive el país, cualquier medida de política económica que atente contra la posibilidad de mantener y generar empleo, aumentar la inversión y recuperar la confianza de los agentes económicos tendría efectos similares a los de un cierre obligado. En momentos como estos carecería de sentido pretender aumentar las cargas impositivas que pesan sobre los contribuyentes y subir, por decreto, los salarios. Por más que ciertas organizaciones internacionales especializadas en temas de desarrollo económico y empleo vengan de nuevo con la misma cantaleta de siempre, este sería el peor momento para subir los salarios mínimos, aumentar los impuestos o imponer nuevas cargas burocráticas o reglamentarias a las empresas. Así sean sus propios ministros los que vengan con estas necedades, está en manos del presidente condenar y de sus subordinados, condenar a Guatemala a segundos, terceros y cuartos “cierres” económicos en el futuro cercano. Cierres que, como el mismo Presidente dijo, el país no los aguantaría.


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