El test de las elites en 2021

Comparte

El 2021 será un año de desafíos singulares, exacerbados en 2020 por la imprevisible pandemia. Se manifestarán, claro, en los campos tradicionales de la política, la sociedad y la economía, aunque poco a poco se verá que estarán impregnados de nuevos enfoques y contenidos, con la reconfiguración de actores. Hay dos caminos para asumir estos desafíos: la concertación progresiva de un nuevo pacto social –que puede llevar años– o la confrontación, fomento de la desconfianza y aplastamiento de la empatía. Sabemos a dónde suelen conducir esos caminos, aunque la vida los entremezcla y los siembra de impredecibles accidentes y oportunidades.

Ahora bien, conscientemente, qué camino adoptar, será el test de esta nueva época de las elites en sentido amplio. Su madurez, lucidez y compromiso –o la falta de esos atributos– determinarán en gran medida las sinuosidades, alzas y bajas, zonas seguras o bordes de precipios, avance o empantanamiento, incluso retrocesos. De todos modos, el resto de la sociedad será el organismo resiliente, aun en los peores escenarios. Algunas variables a considerar son: gestión de la pandemia en fase de rebrotes y vacunas; aceleradas mudanzas socioeconómicas en la pequeña y contrastante vecindad llamada Guatemala; la decrepitud de los poderes del Estado y sus administradores (tan soberbios como paranoicos) y la retoma demócrata del timón de Washington que, después de Trump, no se limita –como era desde la post-guerra fría- a un asunto de mero trámite o estilo de gobierno.

Exploremos la primera variable. Desde varias perspectivas, debemos extraer lecciones sobre el manejo de la pandemia. Atrapados en sus veleidades, Giammattei y, en general, los líderes políticos fallaron en la gestión de la crisis sanitaria y perdieron la confianza pública. Quedó demostrada la ruina del tejido institucional del Estado, sobre todo de sus procedimientos, soportes técnicos y administración. Y quedó en relieve el coraje y el compromiso profesional de gran parte del personal médico y paramédico. Las cicatrices de la pandemia perdurarán y abrirán paso a dinámicas sociopolíticas que probarán la capacidad de las elites en, al menos, dos planos: su amplitud de criterio para interpretar la naturaleza y alcances de las nuevas dinámicas y actores, y su capacidad de articular alianzas inter-elitarias, rompiendo la tradición de castas e instrumentalización, tan castrante de la confianza y el desarrollo nacional. 

Las dinámicas sociopolíticas, a la vez, tenderán a manifestarse en dos vertientes: aquellas que van a cuestionar el Estado como el lugar de la concentración de intereses económicos y criminales y, por tanto, de su régimen político y la conformación del Estado de Derecho, y otras que van a demandar servicios esenciales que ya no pueden costear de sus bolsillos. Hablamos de, por lo menos, medio millón de habitantes que han caído del último peldaño de clase media precaria, a condición de pobreza.


Comparte

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *