Nicaragua llora sangre, 146 muertos y en aumento

Nicaragua llora sangre, 146 muertos y en aumento

La Policía Nacional de Nicaragua y fuerzas de choque oficialistas atacaron este martes a opositores en varias ciudades, dejando al menos un muerto, según denuncias de manifestantes “autoconvocados”, tras 56 días de protestas contra el Gobierno de Daniel Ortega que han causado 146 fallecidos.

El objetivo de los ataques de esta madrugada fue eliminar los bloqueos a carreteras y barricadas en los barrios, que la población erige para evitar que fuerzas “parapoliciales” secuestren y maten a los vecinos, así como para protestar contra Ortega.

En Jinotepe los “autoconvocados” reportaron la muerte de Marcos Gutiérrez, quien recibió un disparo de bala certero en la cabeza.

Aunque Gutiérrez fue identificado como miembro de las fuerzas de choque oficialistas, conocidas como “turbas”, los manifestantes creen que el asesino pudo haberse equivocado, ya que sospechan de un francotirador de la Policía.

La herida de la víctima coincidió con la forma en que ha muerto la mayoría de manifestantes opositorestiros certeros en la cabeza, cuello o torso, con armas de alto calibre, en este caso, un fusil Galil, según los “autoconvocados”.

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Tanto el cardenal Leopoldo Brenes, como el obispo auxiliar de la arquidiócesis de Managua, Silvio Báez, mostraron su rechazo a los ataques, que incluyeron amenazas a un templo católico en la ciudad de Masatepe, a 48 kilómetros al sur de Managua, que suena las campanas cuando hay peligro, para que la gente busque refugio. “Su eminencia, cardenal Leopoldo Brenes, condena y repudia los ataques en diversos puntos del país”, notificó la Arquidiócesis de Managua en un comunicado.

 

Los obispos también mostraron su disgusto con el hecho de que las fuerzas de choque oficialistas impidieron el acceso de los heridos al Hospital de Jinotepe, mientras la ciudad, a 47 kilómetros al sur de Managua, era atacada “por policías antimotines y grupos paramilitares”.

A la vez que la Policía embestía Masatepe y Jinotepe, otro grupo de antimotines y fuerzas “parapoliciales” -según los ha clasificado la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)- atacaron la ciudad de El Crucero, a 27 kilómetros al sur de Managua.

 

En medio del ataque a El Crucero, las fuerzas del Gobierno se llevaron a unas 7 personas, al menos dos niños entre ellas, según los “autoconvocados”.

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Simultáneamente los estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua) denunciaron ataques de policías y “turbas”, que fueron repelidos, indicaron los universitarios.

A pesar de que las embestidas de las fueras gubernamentales han destruidos múltiples tranques (bloqueos en carreteras) y barricadas en los barrios, los “autoconvocados” han vuelto a construirlos, salvos donde la Policía permanece vigilante.

Las barricadas se multiplicaron en la mañana de este martes en la ciudad de León, que anunció un paro general por 24 horas.

Los sucesos ocurren en el quinto día desde que el presidente Ortega solicitó a los obispos “reflexionar” para ver si acepta la “democratización” de Nicaragua.

Un conflicto que nació por el descontento de la población a un decreto relacionado con la seguridad social, ha tomado derroteros sangrientos, con violencia constante en las calles. Nicaragua cumple hoy 56 días de la crisis sociopolítica más sangrienta desde los años 80 del siglo pasado, con Daniel Ortega también como presidente.

En un comunicado de la secretaria del partido de gobierno, se excusa de la situación indicando que éste ha sido un plan urdido por gobiernos extranjeros y que las manifestaciones están siendo financiadas con el fin de desestabilizar el gobierno nicaragüense.

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“Como es sabido, fuimos atacados por una ofensiva violentísima que estuvo a punto de incendiar el país en lo que fue una especie de guarimba generalizada, o sea que a diferencia de Venezuela, los actos violentos de protesta y demás acciones no se circunscribieron a determinadas zonas, sino que fue en todas partes, más al estilo de los alzamientos ocurridos en medio oriente.
Es importante señalar que como ustedes saben, los partidos políticos de derecha en Nicaragua no tienen ni de cerca la fuerza y capacidad organizativa requerida para provocar tal situación, pero obviamente una vez creada, ellos aprovecharon para sacar réditos políticos.”, dice el comunicado oficial.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril pasado por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción.