ESTILO: Un extraordinario relato de una jóven que volvió de la muerte

ESTILO: Un extraordinario relato de una jóven que volvió de la muerte

Éste es un relado de cuando el Presidente L. Snow hizo volver a una joven de la muerte: “Un extraordinario relato del Mundo de los Espíritus”

Durante los primeros días de la ciudad de Brigham se estaba celebrando una conferencia de estaca. El Presidente Lorenzo Snow, de Box Elder Stake, y miembro del Quórum de los Doce Apóstoles en ese entonces, estaba hablando en la reunión. Detrás de él, en el estrado, estaba el Élder Rudger Clawson.

El Presidente Snow recibió una nota en el púlpito, leyó la nota, que le pedía que anunciara el funeral de Ella Jensen, que había fallecido esa mañana.

En lugar de hacer el anuncio, el Presidente Snow anunció a la audiencia que había un problema en la comunidad y que junto con el hermano Clawson tendrían que retirarse de la reunión por un momento.

Atravesaron varias millas en carruaje hacia el hogar de los Jensen. Encontraron a los padres de luto y el cuerpo de la joven de diecinueve años listo para el entierro.

El Presidente Snow les dijo a los padres que no se preocuparan y bendijeron a la joven. Se quedaron por un cierto tiempo, pero nada sucedió y se fueron.

 

Un poco después de que se fueron, la joven se movió, abrió los ojos y dijo, “¿Dónde está?”

“¿Dónde está quién?” preguntaron los padres.

 

“¿Dónde está el Presidente Snow? Él me hizo volver”  de la muerte.

Seguido, dejó un impresionante relato que detallaba sus experiencias en el mundo de los espíritus, incluido el encuentro con su abuelo, a quien le habló con gran alegría. Él, a su vez, la saludó amablemente, pero estaba muy ocupado y se disculpó por el peso de la responsabilidad que llevaba.

En octubre de 1929, The Improvement Era, (medio oficial de publicaciones de la Iglesia para ese entonces), publicó un relato detallado de la increíble estadía de Ella en el mundo de los espíritus. A continuación, algunos extractos de su experiencia milagrosa:

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Viajar hacia el Mundo de los Espíritus

Respecto a las horas que Ella pasó en el mundo de los espíritus dijo:

“Pude ver a las personas del otro mundo y escuchar la música y el canto más encantadores que haya escuchado. El canto duró seis horas, tiempo durante el cual me estaba preparando para dejar esta tierra, y pude escucharlo por toda la casa. A las diez en punto, mi espíritu dejó mi cuerpo. Me tomó cierto tiempo decidir ir, ya que podía escuchar y ver a mis padres llorar y lamentarse por mí. Fue muy difícil dejarlos, pero tan pronto como di un vistazo del otro [mundo] estaba ansiosa de ir y toda la preocupación y temor me abandonaron.”

“Entré a un salón largo, era tan largo que no podía ver su final, estaba lleno de personas. A medida que iba entre la multitud, la primera persona a la que reconocí fue mi abuelo, H.P. Jensen, que estaba sentado a un extremo del salón, escribiendo. Miró hacia arriba, parecía sorprendido de verme y dijo: “Es mi nieta Ella.” Estaba muy feliz, me saludó y, mientras seguía escribiendo, pasé a lo largo del salón y me encontré con muchos de mis familiares y amigos. Era como ir a lo largo de una calle de una ciudad llena de gente donde te encuentras con muchas personas, solo reconoces a algunas de ellas…”

“Algunos me preguntaron sobre sus amigos y familiares en la tierra. Entre esa muchedumbre estaba mi primo. Me preguntó cómo se llevaba la familia y dijo que le apenaba oír que algunos de los chicos utilizaran tabaco, licor y muchas cosas que les hacían daño.”

“Esto me comprobó que las personas del otro mundo, saben en gran medida de lo que sucede aquí, en la tierra.”

“Las personas estaban vestidas de blanco o crema, a excepción del tío Hans Jensen, que vestía ropa oscura y botas largas de goma, lo que vestía cuando se ahogó en el río Snake, Idaho.”

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“Todos parecían estar perfectamente felices. Estaba pasando un buen momento con cada persona que conocía. Eventualmente, llegué al final de ese largo salón. Abrí una puerta y entré a otro salón, que estaba lleno de niños. Estaban organizados en perfecto orden, primero los más pequeños. Luego, los más grandes, según su edad y estatura, los más altos en las filas de atrás de toda la sala. Parecían estar en un tipo de Primaria o Escuela Dominical presidida por la tía Eliza R. Snow. Había cientos de niños pequeños.”

Retornar a la mortalidad

“Fue mientras estaba de pie escuchando a los niños cantar, que escuché a su padre, el Presidente Lorenzo Snow, llamarme. Dijo: “Hermana Ella, debe regresar, porque su misión todavía no termina aquí en la tierra.” Luego, solo le hablé a la tía Eliza R. Snow y le conté que debía regresar.”

“Al regresar a lo largo de la gran sala, les conté a las personas que estaba volviendo a la tierra, pero parecían querer que me quedara con ellas. Obedecí el llamado, si bien estaba en contra de mis deseos, ya que ahí prevalecía una paz y felicidad tan perfectas, sin sufrimiento ni tristeza. Estaba tan cautivada con todo lo que vi y escuché. No deseaba dejar ese hermoso lugar.”

“Esto siempre ha sido una fuente de consuelo para mí. Aprendí de esta experiencia de que no debemos afligirnos demasiado por la partida de nuestros seres queridos y especialmente, en el momento que nos dejan. Creo solo debemos estar tan calmados y tranquilos como sea posible…”

Consolar a aquellos que perdieron a un ser querido

Alfonso H. Snow, que vivió en Salt Lake City, el hermano de el que en aquel tiempo fuera el Presidente Snow, relata su experiencia a continuación:

“Mi esposa, Minnie, y yo escuchamos del fallecimiento de Ella y de su regreso a la vida y fuimos a su casa a verla. Cuando entramos a la habitación, dijo: “¡Oh! Vengan, Alfonso y Minnie, tengo algo que decirles. Después de mi regreso a la tierra les conté a mis padres de las experiencias extraordinarias que tuve en el mundo de los espíritus. Pero, hubo una experiencia muy extraña y que no pude entender.”

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“Saben, su pequeño hijo, Alphie, estuvo en mi clase de la escuela dominical en el primer barrio. Siempre lo quise mucho. Mientras estaba en la clase para niños de la tía Eliza R. Snow en el mundo de los espíritus, reconocí a muchos niños. Pero, todos ellos habían muerto excepto uno, y ese era su pequeño Alphie. No podía entender cómo Alphie estaría entre ellos y todavía estar vivo. Cuando le conté esto a mi madre, dijo: “Sí, Ella, el pequeño Alphie también está muerto. Murió temprano esta mañana mientras estabas muy enferma. Sabíamos que lo querías mucho y que sería un impacto para ti. Entonces, no te contamos sobre su fallecimiento.”

“De hecho, fue muy consolador, escuchar a Ella contar que vio a nuestro querido pequeño y que estaba muy feliz. Dijo que no era justo para nosotros afligirnos y llorar tanto por él y que estaría más feliz si no lo hiciéramos.”

Como santos de los últimos días, tenemos muchos relatos inspiradores y consoladores de aquello que nos espera después de la muerte. No solo los líderes de la iglesia han compartido relatos detallados sobre qué nos traerá la siguiente vida sino que tenemos el Plan de Salvación que muestra el propósito general de todo. Entre nuestra doctrina de la iglesia se encuentran varios relatos personales de aquellos que realmente han visto y experimentado el mundo de los espíritus.

Artículo originalmente escrito por y publicado en ldsliving.com con el título “When President Snow Called a Girl Back from the Dead: An Incredible Account of the Spirit World