OPINIÓN: ¿Por qué ganó la izquierda en México?

OPINIÓN: ¿Por qué ganó la izquierda en México?

De forma arrasante, el candidato de izquierda López Obrador ganó las elecciones en la república mexicana, con una mayoría aplastante. El pueblo mostró una preferencia por la izquierda radical, pese a que Obrador era admirador y defensor del régimen de Fidel Castro y del difunto Chávez en Venezuela, por lo cual fue atacado fuertemente por la oposición y los medios, sin embargo su triunfo fue contundente, y no pudieron los candidatos de derecha y centro detener su prevalencia pese a los duros señalamientos hechos, ya que este obtuvo el beneplácito del pueblo.

Este hecho del florecimiento de la izquierda en México, frente a la decadencia de la izquierda en algunos países dominados por ella, nos lleva a hacernos la siguiente pregunta ¿por qué ganó la izquierda en México, pese a la realidad de algunos países dominados por la izquierda en Latinoamérica? La respuesta es sencilla; cuando la democracia se corrompe, y la derecha se contamina, algunos deciden probar la izquierda, ya que la frustración histórica con los gobiernos de derecha-centro, los lleva a la decepción, y la decepción produce cambios radicales.

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México ha entrado en una crisis de inseguridad, corrupción generalizada y deterioro de sus instituciones democráticas de una manera alarmante, lo cual ha llevado al pueblo a la decepción de la democracia de los partidos tradicionales. Cuando la democracia se contamina y la corrupción prevalece con una justicia que se vende a los intereses creados, la gente opta por un cambio radical, y aunque la izquierda en algunos países ha fracasado, el testimonio del candidato, y su mensajes contra la corrupción ha calado, y ha llevado al pueblo, asqueado de sus gobernantes corruptos, a optar por cambios radicales.

López Obrador ha tenido hasta el presente, una conducta moral recta, un prestigio que lo ha hecho acreedor de que la gente vea en él una esperanza en medio de la pudrición existente. Aunque su discurso ha sido de izquierda, y ha defendido régimen totalitario y populista, el hombre no es un tonto, y tiene las ideas claras en algunos aspectos, y no podrá actuar igual que Maduro o Castro, porque es inteligente, y su mensaje anticorrupción, sumado a una política populista, es una esperanza en medio de un pueblo agobiado por la violencia y pobreza, lo cual podría ser una alternativa para sacar a México de la crisis existente, ya que todas las instituciones democráticas de este país están carcomidas por el cáncer de la corrupción a través de una enfermedad, en donde todo se resuelve mediante la famosa “mordida”.

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No es lo mismo enfocar una política desde afuera, que estando adentro. López Obrador es sincero, y si quiere el bien de México, buscará un equilibrio entre la derecha y la izquierda que le lleve a resolver el problema por el cual anunció su plan de gobierno, en donde el eje central de su mensaje era combatir la corrupción, y este es un mal endémico infiltrado no solamente en la democracia de derecha, sino también en las dictaduras de izquierda.

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Démosle un margen de confianza al nuevo presidente de México, y esperemos ver cómo resuelve la crisis de esta nación, porque aunque también existen izquierdas corruptas, también en los países europeos hay izquierdas democráticas y honestas, que sin radicalizarse, han podido frenar los abusos extremos de una derecha conservadora y corrupta, vendida a los intereses de los capitales, y la cual han sumido a algunos países en una crisis de injusticia que han creado las condiciones para que el pueblo se vuelva contra ellos.

 

La política no es un problema de izquierda ni de derecha, sino que hombres íntegros y sinceros, que estén dispuestos a no venderse, ni permitir que los poderes nefastos corrompan el sistema social.