Niños… Jueguen ahora o mueran jóvenes

Actualmente ya un 3 % de los niños estadounidenses sufren de presión arterial alta. Los dispositivos electrónicos como los celulares y las tables, así como las consolas de juego, son un grave riesgo para el corazón de los niños al llegar a la edad adulta.

La actividad física durante la primera infancia puede tener un impacto positivo en la salud cardiovascular de los niños en años posteriores, según un estudio de la Universidad de McMaster, en Canadá.

El reporte, publicado en la revista Pediatrics, determinó que la actividad física en niños de tres años beneficia la salud de los vasos sanguíneos, la capacidad cardiovascular y es clave para prevenir indicadores de riesgo que pueden conducir a enfermedades cardíacas en adultos.

“Muchos de nosotros tendemos a pensar que la enfermedad cardiovascular afecta la edad avanzada, pero las arterias comienzan a endurecerse cuando somos muy jóvenes”, explicó Nicole Proudfoot, autora principal de la investigación.

Es por ello que se necesita garantizar que los niños tengan muchas oportunidades de mantenerse activos para tener tener un corazón y vasos sanguíneos lo más saludables posible, dijo.

En el estudio participaron más de 400 niños de entre tres y cinco años, a quienes se les midieron y analizaron la condición cardiovascular, rigidez arterial y presión arterial durante los tres años de seguimiento.

Para calcular la aptitud cardiovascular, los investigadores midieron cuánto tiempo podrían durar los niños en una prueba de esfuerzo y qué tan rápido recuperaban sus ritmos cardíacos después del ejercicio.

Hicieron un seguimiento de la actividad física cada año a través de un acelerómetro colocado en la cintura de los participantes durante una semana. Esto les permitió determinar la cantidad e intensidad de la actividad diaria.

Los hallazgos determinaron que mientras las arterias se vuelven rígidas con el tiempo, el proceso se hace más lento en los niños que han estado más activos.

Los menores también mostraron más resistencia en la caminadora, lo que sugiere que tenían una mejor condición cardiovascular y que su ritmo cardíaco disminuía más rápido después del ejercicio.

Si bien los resultados mostraron que la actividad física total tuvo efectos favorables en la salud cardiovascular, el ejercicio más intensa fue más beneficiosa.

Los resultados fueron similares entre los niños y las niñas que participaron en el estudio, aunque se encontró una influencia positiva sobre la presión arterial de las niñas.

“Sabemos que la actividad física es clave para la salud cardiovascular, pero estos hallazgos apuntan a los efectos protectores que puede tener en una etapa muy temprana de la vida”, dijo Maureen MacDonald, co-investigadora del estudio.

NOTA DEL EDITOR:

Datos Técnicos

METODOLOGÍA: Este estudio prospectivo de observación de cohortes (Resultados de Salud y Actividad Física en Preescolares) matriculó a 418 niños de 3 a 5 años de edad con evaluaciones anuales durante 3 años. La actividad física total (APT) y la actividad física moderada a vigorosa (AMP) se midieron a lo largo de 7 días mediante acelerometría. Los indicadores de salud cardiovascular incluían el estado físico cardiovascular (tiempo de ejercicio en una prueba de caminata máxima[tiempo de caminata] y recuperación de la frecuencia cardíaca en 1 minuto), rigidez arterial en reposo (velocidad de onda de pulso en todo el cuerpo e índice de rigidez de la carótida β) y presión arterial sistólica en reposo. Los datos se analizaron mediante el uso de modelos lineales de efectos mixtos; los efectos se informan como estimaciones no estandarizadas (Est).

RESULTADOS: Hubo efectos principales del TPA y el MVPA en el tiempo de caminata (Est = 0,004[P = 0,005] y 0,008[P = 0,001], respectivamente) y en la recuperación de la frecuencia cardíaca (Est = 0,05[P < 0,001] y 0,08[P < 0,001], respectivamente). Hubo un efecto principal del TPA sobre la velocidad de la onda de pulso (Est = -0,001; P = 0,02) y una interacción MVPA × tiempo (Est = -0,002; P = 0,01). Para el índice de rigidez de la carótida β, el efecto de una interacción TPA × tiempo no fue significativo (Est = -0,002; P = 0,051); sin embargo, hubo una interacción MVPA × tiempo significativa (Est = -0,003; P = 0,03). El MVPA se asoció con una tasa más lenta de cambio en la presión arterial sistólica en las niñas (Est = 0,06; P = 0,009).

CONCLUSIONES: Los niños que realizan mayores niveles de actividad física durante la primera infancia tienen mejores indicadores de salud cardiovascular, con una actividad física más intensa (es decir, MVPA) que atenúa el endurecimiento de las arterias.

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