Messi … solo

Vemos a Messi al filo de la derrota, como el ultimo astro del firmamento en el ocaso, y una selección de Argentina al borde del abismo en ésta copa, con un atisbo de esperanza sin que se vislumbren cambios si ocurre el milagro de pasar a la siguiente ronda.

Ver a Leo Messi vestir la camiseta de Argentina es ver a un Leo Messi aislado, rodeado de unos compañeros incapaces de conectar con su fantasía.

Da igual si el hombre que le viene apoyando al lado es el mejor de la selección de Argentina, o si le cambian el nombre de la camisola y le ponen Di María, Lo Celso o Agüero, el resultado es el mismo.

Podemos ver en al Copa América a Messi, jugando para la selección Argentina, en solitario, sin compañía, sin apoyo.

El crack del Barcelona, con cinco Balones de Oro expuestos en el salón de casa, vaga en solitario cuando se cubre con la albiceleste.

Ante Paraguay, en un encuentro vital para su futuro inmediato en la Copa América, la selección dirigida por Lionel Scaloni volvió a mostrar ese desierto por el que deambula desde hace ya algún tiempo. 

El empate (1-1), con gol de Messi de penalti incluido, obliga a la bicampeona del mundo a vencer en la última jornada a Qatar y a esperar resultados para acceder a las eliminatorias.

Como si se tratara de una maldición gitana, porque si Messi lanzara una moneda al aire, todo lo que en Barcelona le sale cara, jugando con la selección Argentina se le vuelve cruz.

Ni siquiera los lanzamientos de falta, uno de los recursos más lúcidos de Messi, consiguen rozar el peligro en este campeonato sudamericano.

La Paraguay de Eduardo Berizzo, aliada del pragmatismo, resistió los 90 minutos arropada en su campo y tiró de oficio al final, amarrando un punto que le coloca a un pasito del cruce de cuartos.

Revolucionó su formación Lionel Scaloni tras el desastre inaugural ante la Colombia de James Rodríguez, de dulce en este torneo. Hasta pareciera que Scaloni no quiere a las jóvenes estrellas.

Hasta cuatro cambios. Sergio Agüero y Ángel Di María, dos de los jugadores más reconocibles de esta joven selección (junto a Messi, por supuesto) iniciaron en el banquillo en una decisión que tomó por sorpresa a todos.

En Paraguay, Eduardo Berizzo, ex entrenador de Celta, Sevilla o Athletic, armó dos líneas de cuatro en las que sólo Leandro Paredes lograba encontrar grietas.

ENREDADO EN LA TELARAÑA

Dominó la albiceleste en el amanecer. Eso sí, un dominio plano, opaco, sin profundidad alguna. Messi se enredaba en la telaraña que la selección paraguaya tejía en el carril del 10. Y los nervios de los argentinos empezaron a aflorar. El guardameta Franco Armani lo demostró en una salida temeraria al centro del campo en la que debió ver la tarjeta roja. Pateó a Derlis González en un intento poco ortodoxo de despeje, pero el brasileño Wilton Sampaio optó solamente por la amarilla.

Por entonces Paraguay ya mandaba en el marcador. Almirón cabalgó por la izquierda como si de una prueba de atletismo se tratara, superando a todo rival que se cruzaba en su camino, centró al segundo palo y allí, completamente solo, apareció Richard Sánchez para rematar a la red. Los fantasmas argentinos, de repente, comenzaron a sobrevolar el Estadio Mineirao.

TRES MINUTOS DE VAR

Los penaltis, ya en la segunda mitad, entraron a escena. El primero, tras revisión de más de tres minutos del VAR, permitió a Messi igualar el marcador después de que Iván Piris rechazara con la mano un remate de Lautaro Martínez. En el segundo, a favor de Paraguay tras una acción impropia de un jugador con la experiencia de Otamendi, Franco Armani sacó el guante al disparo de Derlis González, manteniendo las tablas.

Con Agüero y Di María ya sobre el verde, y cuando el partido se deslizaba hacia la anarquía, la selección paraguaya rearmó sus dos líneas de cuatro y desesperó a una Argentina que ya no depende de sí misma para acceder a los cuartos. Messi y su selección rozan el abismo. ¿Cuáles son las cuentas de los argentinos para estar en cuartos de final?

LOS ASTROS SE DEBERÍAN ALINEAR

Si gana a Qatar, estaría casi clasificada, salvo una serie de siete resultados que incluyen un empate de Brasil y Perú, un triunfo de Venezuela ante Bolivia y que tres equipos del Grupo C terminen con seis puntos (Uruguay, Chile, Ecuador y Japón). Si empata con Qatar, deberá esperar a que Paraguay pierda por dos goles o más ante Colombia y esperar que el tercero del Grupo C no logre llegar a los tres puntos. Si pierde, quedará eliminada en primera ronda.

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