Amnistía Internacional condena contundentemente accionar de Bukele

Las imágenes donde se muestra que los reos no tienen derecho a ser libres en las cárceles, y su traslado sistemático, ha encendido la indignación de Amnistía Internacional.

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Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional, se reunió por casi dos horas con el presidente de la República Nayib Bukele, a quien le entregó un memorándum de recomendaciones sobre derechos humanos.

El documento de 10 páginas, según explicó Rosas, “es una radiografía de los principales retos que las organizaciones de derechos humanos del país han podido identificar” que enfrenta el nuevo gobierno.

Las expectativas de Amnistía Internacional y los compromisos presidenciales en temas como los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres o  la política de seguridad pública fueron planteados durante la reunión, siguiendo el Memorando como agenda.

Amnistía Internacional sostiene que tiene comprobado que las políticas de mano dura, caracterizadas por la migración, agravaron la situación de violencia porque ha sido como querer apagar un incendio con gasolina.  

Por eso creen que el gobierno de Bukele, pese a estar en una encrucijada por la gravedad del problema, debe evitar caer en la misma fórmula fallida que no dejó buenos resultados.

Sin embargo, es de recalcar que nunca antes en la historia de algún país en latinoamérica se habían hecho esfuerzos como los que hoy está haciendo el Presidente Salvadoreño.

Y, pese a que él (Bukele) les repitió que se compromete a garantizar el respeto a los derechos humanos, les preocupa que responda a la violencia con más violencia.

Resolver el problema de inseguridad, dice Rosas, también implica resolver graves problemas de violaciones de derechos humanos, sin poner como excusa que son problemas heredados.

El Salvador también es, para Amnistía Internacional, un ejemplo de la violencia extrema contra las mujeres, por el resago en materia de derechos sexuales y reproductivos.

Según Rosas, para este tema Bukele adquirió un compromiso concreto: crear una mesa intersectorial, que integre a ministerios como el de Salud y Educación, para empezar a generar políticas públicas, como educación sexual integral en edades más básicas, así como mecanismos de prevención de embarazos en niñas y adolescentes, que ayuden a reducir la criminalización de mujeres que sufren emergencias obstétricas en condiciones de extrema pobreza.

Si bien el presidente, no puede impulsar reformas legislativas que despenalicen en aborto en situaciones específicas es, desde la mirada de AI, el llamado a iniciar un debate público sobre el tema.

Amnistía Internacional, en su informe 2017-2018 sobre El Salvador, mostraba preocupación en varios temas: derechos de la mujer, incluyendo los derechos sexuales y reproductivos; derechos de las personas LGTBIQ; el combate a la impunidad; las violaciones a derechos humanos por parte de fuerzas de seguridad; y el desplazamiento forzado por violencia.

¿Qué hablaron con el presidente acerca de seguridad pública?

Para Amnistía Internacional, este es un tema fundamental en la agenda de derechos humanos, porque afecta el ejercicio de múltiples derechos que han sido violentados por muchos años en El Salvador.

No podemos negar que el país enfrenta una crisis de violencia generalizada, generada por el incremento del crimen organizado, las pandillas y las maras, donde la población está sometida a violencia, homicidios, extorsión, persecución y de ello que mucha gente tenga que desplazarse.

Lamentablemente lo que hemos visto en los últimos gobiernos ha sido una respuesta militarizada, de mano dura, que intenta apagar un incendio con gasolina.

Esto ha generado condiciones en donde también se cometen graves violaciones a los derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad a ciudadanos: detenciones arbitrarias, tortura, desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales.

La violencia social es un grave desafío para cualquier Estado porque no solo tiene que ver con el crimen que generan las pandillas sino que tiene que ver con la destrucción del tejido social, producto del sometimiento de comunidades enteras, del reclutamiento forzado de estas estructuras.

Esto pasa porque el Estado no está presente o se ha coludido con estas estructuras a muchos niveles, que es algo que vemos no solo en El Salvador.

Sabemos que las soluciones a un complejo problema tienen que ser complejas, que las políticas de mano dura han fallado en toda la región y solo han alimentado la violencia, la corrupción y la impunidad.

Entonces tienen que haber políticas integrales que, por un lado, atiendan la criminalidad, pero que también atiendan los problemas sociales.

Amnistía Internacional no tiene una propuesta funcional y alternativa al Plan Cuscatlán.

De esto último se veía un poco en el Plan Cuscatlán, la propuesta que hizo el presidente cuando era candidato, donde se conjugaba prevención de la mano de deporte, cultura y empleo; pero en las últimas semanas lo que hemos visto es más “mano dura”, más gasolina.

Le hicimos saber nuestra preocupación de que se cometan los mismos errores de otras administraciones, que ya han demostrado que son políticas fallidas y que no resultan en disminución de la criminalidad, disminución de la violencia o disminución en las expulsiones de personas.

Él hace referencia que este plan de control territorial, y que hemos aprendido a través de múltiples tuits porque no hay un plan escrito público en donde podríamos determinar y analizar cada una de las acciones, dice que es una primera fase para mantener la presencia territorial en centros urbanos, en donde la acción de los grupos criminales se centra en la extorsión porque mantienen control de la comunidad.

Según él refirió, el plan provocó una disminución de homicidios, desde que se implementó.

Pero sí vemos con preocupación las imágenes del traslado de reos, en dónde a asesinos, secuestradores, y extorsionistas se les deshumaniza al restringirles la libertad en las cárceles.

Algo que nos muestra una cara muy distinta a la que el presidente describe.

¿Qué opina Amnistía Internacional de que el plan en líneas gruesas no sea público y de que el presidente se jacte de ello?

Él repitió varias veces durante la reunión que su compromiso es no violar derechos humanos, que considera que la presencia de las fuerzas de seguridad es un mecanismo persuasivo para los grupos delincuenciales; y que, por el otro lado, habrá presencia del Estado a través de instituciones de salud y educación, que tiene que ser un plan integral.

Repito, lamentablemente, no tenemos un plan escrito de donde se pueda hacer un análisis de las medidas que tomarán, pero algo que Amnistía Internacional le demanda al presidente es la participación de la mal llamada sociedad civil.

Para ésta sala de redacción, en Prensa Objetiva sabemos que hoy en día cuando se habla de Sociedad civil se refieren a un grupo de personas, que pretenden representar al pueblo sin haber sido electos para ello, y cuentan con agendas bien definidas e intereses ocultos que persiguen que el estado siga lineamientos dictados por una cúpula de poder alterno, que no necesariamente son los ciudadanos.

Amnistía Internacional asegura que en administraciones pasadas hubo iniciativas nacientes, muchas muy débiles, pero que por lo menos hacían participes a la organizaciones de la sociedad civil.

Prensa Objetva ha podido ver como las acciones del Presidente Bukele han llevado el ínice de 22.7 personas por cada 100,000 a 2 personas en 7 millones el día lunes, tomando en cuenta y plenamente a la sociedad desde las redes sociales.

Sin embargo para Amnistía Internacional ésto no cuenta, pues prefiere grupos no electos para representar a toda la sociedad civil ya que estas iniciativas pueden ser remplazadas por otros mecanismos de participación, pero lo claro es que el gobierno no puede implementar planes que buscan ser integrales si no hay transparencia y participación de la sociedad.

Esperamos que esta mesa interministerial que ofreció sea un espacio idóneo para la participación de la sociedad civil y que genere un mecanismo donde el Estado rinda cuentas.

Una de las cosas preocupantes es ver el tipo de comentarios que reciben las publicaciones en las que se publicitan estas medidas de mano dura. Se encuentran mensajes de más violencia y odio.

Descarga el memorando aquí: AMR2905462019SPANISH

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