OPINIÓN: Carta (ficticia) de Machiaveli a Giammattei

El político florentino Niccoló Machiavelli me ha solicitado que reproduzca una carta que le envió al próximo Presidente de la República, Alejandro Giammattei.

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OPINIÓN: Carta (ficticia) de Machiaveli a Giammattei

El propósito de reproducirla es que él pueda leer por lo menos una copia, en el caso de que, por causas que la más licenciosa imaginación no podría sospechar, no pudiera leer la carta original. He aquí la copia “ad litteram” de la carta.

“Magnífico Señor Alejandro Giammattei, próximo Presidente de la República Guatemala: Después de haber estado yo durante un año en el exilio, y haber sido encarcelado y torturado a causa de infundadas sospechas de conspirar para derrocar al gobierno de los Medici; y luego también de ser liberado, gracias a la misericordia del nuevo papa, Su Santidad Giovanni de Medici, vivo con mi familia en una pequeña casa campestre, próxima a Florencia.

“En mi tranquilo y solitario retiro evoco la turbulenta historia de Florencia que presencié en mi juventud; y me distraigo en las tareas propias de la campiña, y converso, en mi biblioteca, con los grandes hombres de la antigüedad, entre ellos Tito Livio, Tucídides, Aristóteles, Polibio y Plutarco; o evoco los discursos de Demóstenes, Esquines y Cicerón. Y auxiliado por aquella tranquilidad y aquella soledad, terminé de escribir mi obra “De Principatibus”, sobre el arte de gobernar, que fue publicada en el año 1532, con este nombre: “Il principe”. Es una obra que estaba destinada a ser comentada por Renato Descartes, Napoleón Buonaparte y Federico El Grande; y ser objeto de un impredecible prefacio de Voltaire.

“No obstante los 550 años que me separan de vosotros desde que nací hasta el memorable año en que habéis sido electo Presidente de la República, y supuesto que queréis ser el mejor gobernante que ha tenido Guatemala, o por lo menos uno de los mejores, evoco algunos de los más simples consejos que, en aquella obra (aludo a “Il principe”), he expuesto con intrépida sinceridad, y no con complaciente hipocresía.

“Otorgadle gran importancia a elegir a ministros, secretarios, asesores o consejeros. Si los ciudadanos elegidos son aptos y leales, uno puede formarse una buena opinión del gobernante, porque ha sabido reconocer la aptitud y la lealtad. Si los elegidos no son aptos y leales, uno no puede formarse una buena opinión del gobernante, porque el primer error que ha cometido, y que puede ser el peor error, es precisamente elegirlos.

“Huid de los aduladores como de una peste. Cuando fuí Secretario de la Segunda Cancillería de Florencia, y cumplí delicadas misiones diplomáticas, me convencí de que, en las cortes gubernamentales, abundan los aduladores. Ellos no tienen mayor interés en deciros la verdad y evitaros un error. Quieren agradaros para disfrutar de los apetecidos favores que de vuestra generosidad pueden obtener. Permitidle, a vuestros más próximos colaboradores, libertad para deciros lo que sinceramente piensan, y persuadidlos de que no os ofenderéis si así actúan. Y tened preferencia por ellos, aunque no os agrade lo que piensan, y así os protegeréis de la adulación.

“Investigad la verdad; pero recordad que la verdad no necesariamente es agradable. Si comprobáis que alguien os ha mentido, castigadlo, por lo menos con vuestro tácito desprecio. Sospechad de los consejos que no habéis solicitado. Y en vuestras decisiones, evitad ser ligero, caprichoso o pasional, ya que podría ser necesario rectificar esas decisiones, y podríais adquirir la fama de inseguro, o suscitar la sospecha de voluble, y hasta podríais ser despreciado. Y preferid ser más respetado por vuestro mérito, que temido por vuestro poder.

“Que tengáis el éxito que vuestra fortuna y vuestro mérito prometen. Me consumo en humildad. Niccoló di Bernardo del Machiavelli. Florencia. Año 1527, o año de mi muerte e inicio de mi inmerecida importancia en la historia universal del pensamiento político.”

Post scriptum. “Y no pretendáis complacer a todos, porque es imposible tal complacencia, e intentarla es una imprudencia que promete seguro fracaso.”

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