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Sin cultura, no puede haber desarrollo

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Crisol Literario

El presente artículo pretende ver la cultura como “La percepción que tenemos del mundo” y la posibilidad de llenar el espíritu -unos a otros- de una sensibilidad bondadosa; siendo ésta, la fuente de nuestro comportamiento y la herramienta para manejar el buen vivir en sociedad, “es el aprendizaje diario de la generosidad”.  Si estos preceptos son válidos; entonces, la cultura podría ser comprendida como eje transversal de la transformación social. En esa virtud, la cultura cobraría vital importancia en el desarrollo de los pueblos y como bien nos ilustra el filósofo español, Miguel de Unamuno exhortando que la libertad que hay que dar al pueblo es la cultura y en el mismo orden de ideas el novelista, poeta y ensayista francés, Émile Henriot nos dice que “La cultura es aquello que permanece en una persona cuando lo ha olvidado todo”. Ante lo cual, podría pensarse que la cultura es el diseño y expresión de la forma de vida de un pueblo.

Abarca también la economía que incluye lo que se produce, pero fundamentalmente, cómo se produce y cómo se distribuye ese producto. En ese sentido, el nivel cultural influye en la naturaleza económica de las naciones; para ejemplo, veamos tres casos: 1. China (tomado del destacado periodista y columnista Andrés Oppenheimer) su economía en la práctica se comporta como un sistema económico de libre mercado (de gran éxito) aunque su ideología continúe siendo ortodoxa, tras la figura de la muralla, 2. Alemania, no obstante la devastadora II guerra mundial, hoy disfruta de la 5ta economía global, con gran nivel de liderazgo europeo y una Economía Social de Mercado -ESM- consolidándose, 3. Canadá, cuando decidió descentralizar su Administración Pública, en seis meses desconcentró hacia los gobiernos locales, la toma de decisiones y los recursos administrativos. Ejemplo emblemático a nivel mundial.

Para no ir lejos, Chile actualmente permea y moldea su sistema socioeconómico. Sus avatares y luchas sociales más parecen de primer mundo y con las transformaciones que plantea el presidente Piñera podrían llevar a la República de Chile ser el primer país de la región que alcance niveles de piso solo vistos en el primer mundo. Ejemplos todos para Guatemala de cómo los países no importando su corriente ideológica procuran el bienestar práctico para sus sociedades o poblaciones.

Desde luego, la pobreza desde la perspectiva intangible de todo aquello que no es posible medir versus los indicadores unidimensionales y tradicionales cuantificables en mediciones de consumo familiar con base al ingreso monetario; derivado de esto, se podría deducir como altamente difícil reducir la pobreza totalmente a cero.  Pero si podría ser posible, disminuirla a menos de dos dígitos, como muchos países lo han logrado. Cabalmente, el caso de Chile (aunque parece que tiene dificultades en la reducción de desigualdades) si ha logrado minimizar la pobreza generalizada desde un 43% de los años ochenta y noventa, a un 9% en la actualidad, (Presidente Sebastián Piñera en Programa televisivo CNN en español).

Por lo visto, aquellos países han comprendido que el crecimiento económico y el desarrollo social  han dejado de pertenecer a ideologías extremas. Antes bien, se trata de potenciar el valor práctico de las cosas poniendo en marcha el punto intermedio entre estas dos corrientes que para el caso de Guatemala, podría ser la Economía Social de Mercado -ESM- como la mejor aproximación para la reducción de la desigualdad y pobreza para antes del 2050, pero debido a los avatares y a la vertiginosa velocidad que transcurre el siglo XXI, parece que la humanidad ha venido alejándose de este concepto y lo más desafortunado es que hay una resistencia a valorar los principios de subsidiariedad, solidaridad y de adaptación al cambio climático que incorpora la ESM, viéndosela más como una tendencia ideológica y no como realmente es: «un instrumento económico social para el desarrollo de los pueblos».

Sin más por el momento, desear para Guatemala un venturoso año 2020 y la Natividad de Jesucristo llene los corazones de abundante amor y fraternidad, pidiendo que las futuras administraciones sean inspiradas para que con inteligencia administrativa aprovechen la innovación social que traen para Guatemala: 1. El Índice de Pobreza Multidimensional IPM-Gt, 2. El Sistema Nacional de Información Social -SNIS- y 3. La hoja de ruta de Protección Social -SNPS- fundamentados en el marco del Plan Regional de Desarrollo Sostenible -ODS- y avalados por el Gabinete Específico de Desarrollo Social  -GEDS- que integra doce mesas temáticas, coordinados  por la Vicepresidencia de la República y el Ministerio de Desarrollo Social. Temas abordados a lo largo del año en Crisol Literario poreste medio de comunicación.

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La entrada Sin cultura, no puede haber desarrollo se publicó primero en El Siglo Guatemala.

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