La oportunidad de Giammattei

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Por: Estuardo Porras Zadik

Todo sigue igual para la próxima semana. El mensaje del presidente Alejandro Giammattei llegó este domingo sin alteraciones a las disposiciones ya establecidas; con la excepción de haber anticipado a la población un posible cierre total de quince días. Dice el mandatario que de seguir al alza los contagios, se verá forzado a poner en pausa al país para detener la propagación. Iremos, entonces, a un encierro total y prolongado. ¿Cómo podemos esperar que los contagios no sigan de manera exponencial al alza? Las muestras que se han llevado a cabo se limitan a las personas con síntomas y las sospechosas de haber estado en contacto con otras contagiadas. La muestra de personas asintomáticas no ha sido una prioridad. Mientras más pruebas se realicen a los asintomáticos, más será el número de contagios confirmados. 

A la fecha, los individuos asintomáticos no figuran en la estadística y representan el mayor riesgo de propagación descontrolada. Según lo poco que los científicos conocen del virus, aproximadamente un 80 por ciento de las personas contagiadas no sufrirá complicaciones más allá de una fuerte gripe; se habla, incluso, de algunos que ni siquiera sabrán que lo padecieron. Es por el 20 por ciento restante que hemos hecho todos los esfuerzos y sacrificios, teniendo en consideración que, según los científicos, sólo un cinco por ciento de los infectados requerirá de cuidados intensivos. ¿Quién quiere apostarle a que uno mismo o un ser querido sea parte de ese 5 por ciento? Seguramente ninguno, más cuando es una realidad que el virus no conoce de clases sociales, raza y mucho menos distingue entre géneros. Todos somos víctimas potenciales y a lo que más debemos ponerle atención –si queremos protegernos y proteger a los demás–, es que todos somos posibles portadores. Sin saberlo, si no acatamos los protocolos de seguridad e higiene que mitigan la propagación de la COVID-19, pondremos en riesgo no solo a nuestros seres queridos sino a cualquiera con quien interactuemos. Esta es nuestra responsabilidad individual. Cada uno debe asegurarse de poner en práctica los protocolos y verificar que las personas de su círculo los acaten también. Si lo hacemos, haremos posible la difícil maniobra de no matar nuestra economía mientras salvamos vidas.

El recién estrenado gobierno no podía estar preparado para afrontar esta crisis. En realidad, ningún país del mundo lo estaba, ni siquiera aquellos del Primer Mundo con economías robustas. No obstante, en los países desarrollados la institucionalidad y décadas de inversión en sistemas de salud e infraestructura, les han permitido hacer frente a las medidas implementadas durante la pandemia. La realidad en Guatemala y sus similares es otra, pues la corrupción y el robo desmedido de las arcas del Estado, ocurridas gobierno tras gobierno, ahora cobran la factura. El gobierno del presidente Giammattei es el que pagará la cuenta, pues será juzgado a partir de su desempeño durante la crisis. Situación que probablemente le acompañará por buena parte de su mandato. Las crisis son buen momento para reinventarse, tomar medidas drásticas que permitan cambiar el rumbo que por más de treinta años hemos sido incapaces de cambiar. Este es el momento de cambiar no solo de narrativa, sino de encauzar a Guatemala por un camino mejor. La crisis le da esta oportunidad. Este es el momento de sacudirse a los mismos de siempre, que no es que sean malos, pero sí incapaces de hacer las cosas mejor. El tiempo de muchos ya caducó y con ellos una Guatemala que ya no aguanta.

La pandemia eventualmente llegará a su fin, no sin antes cambiar por completo nuestro entorno. A cada uno le toca hoy aportar con su responsabilidad para que el colectivo salga menos afectado y podamos acoplarnos a la nueva y desconocida “normalidad”. Pero al gobierno, y con ello me refiero al presidente Giammattei, le toca dejar huella. Espero que sea una que valga la pena seguir y no una como la que sus antecesores dejaron y cuyas consecuencias a él le toca enfrentar. Improvisar, sin duda, seguirá siendo una práctica en esta crisis, pues nadie sabe a ciencia cierta cuál es la receta que funciona. Solo asegúrese, presidente Giammattei, que lo haga con la ayuda de la mejor gente posible; seguramente estos no son los que hoy tiene en su entorno. Use esta crisis para distanciarse de los que tanto daño le han hecho al país y capitalice al máximo la situación. Usted tiene la oportunidad única de hacer historia, al menos una mejor…


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