Nueva escalada, una misma crisis

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Por: Renzo Lautaro Rosal

Para que la nueva escalada se aborde con seriedad, se requiere precisar su naturaleza. Cada suceso que se ha generado en los últimos días se ha convertido en una capa de pintura, que deja de lado y encubre el foco del grave momento que experimentamos. No perdamos de vista que es la misma crisis vigente desde 2015, que ha tenido episodios en los últimos cinco años. Los actores y propósitos son los mismos, aunque los ropajes han cambiado un poco.

El punto crítico es la vigencia del pacto no escrito que busca elegir Magistrados en la Corte Suprema de Justicia y Salas de Apelaciones que sean convenientes  a los intereses que nos han sumido en una lamentable situación de frágil y dependiente institucionalidad, donde las leyes y su aplicación son monedas de cambio. Por ello, la resolución de la Corte de Constitucionalidad del 6 de mayo les cayó como balde de agua fría. Que les establezcan criterios específicos y plazos únicos para llevar a cabo la elección retrasada por nueve meses, estaba fuera de su script.

Romper negociaciones, modificar listas e incluso, dejar fuera de la votación clave, al menos, a diez diputados señalados por el Ministerio Público por evidentes contubernios con G. Alejos (incluyendo a dos miembros de la junta directiva, uno de ellos traficante de influencias desde tiempo atrás), implica para las mafias representadas en el Congreso algo innegociable. De allí, que esos actores y sus amplificadores, busquen, por diversos medios, dejar sin efecto el mandato de la CC. Desde intromisión, poca claridad en el contenido, hasta difícil operatividad por la exigencia del voto público. Todos falsos argumentos para seguir saliéndose con la suya.

En el intento de consolidar el control del sistema de justicia, la pita se ha estirado aún más. El precario pensamiento, si así se le puede decir, y las ansias desbocadas por controlar todo lo que sea, más si se trata de piedras en el camino, han convertido a la CC en el objetivo político del momento. Lo era desde hace algún tiempo, pero esa pretensión se ha adelantado en función de los episodios previamente analizados. Dejemos claro el panorama, se le cuestiona por sus últimas decisiones, porque obliga a los sectores de poder interesados en el sometimiento continuo del Estado a dar giros de timón; a lo cual se siempre se han resistido.

Si la andanada no funciona ahora, eso no significa que el objetivo disminuya de intensidad. El factor tiempo juega al centro. El recambio en la Corte de Constitucionalidad debe llevarse a cabo antes de abril de 2021. El ataque no culmina ahora. Es claro que el Ministerio Público, con excepción de la FECI, sigue dormida y así lo será en la actual gestión; porque ese es el mandato por el cual llegó la Fiscal General.

La acumulación de ingredientes en la misma olla, es parte del diseño para crear confusión y falsas interpretaciones. La crisis tiene que ver precisamente con esa telaraña engañosa.  Colocar el foco en la CC, es una jugada altamente riesgosa. Si se salen con la suya, la institucionalidad en general y de la justicia, en especial, será más vulnerable y dependiente. No hay intención alguna para que esto sea diferente. El fortalecimiento de los organismos relacionados con la agenda de la justicia, es una frase vacía que sirve como mercadotecnia de fácil consumo.


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