Vientos de cambio

Comparte

Por: Luis Fernando Cáceres

Una tercera parte (35 por ciento) de las habilidades que hoy son consideradas importantes, no lo serán en cinco años. Así mismo, dos terceras partes (65 por ciento) de los niños que entraron a primaria este año ejecutarán trabajos que hoy no existen. Esto de acuerdo con un estudio publicado por el Fondo Económico Mundial (FEM).

De acuerdo con el estudio del FEM, la creatividad pasará de ser la décima habilidad más valiosa a ser la número uno en tan solo dos años. Es importante notar acá, que en occidente no se le presta la importancia a la creatividad que realmente merece, aun cuando áreas como arquitectura, diseño, publicidad, mercadeo y medios de comunicación mueven gran parte del crecimiento económico mundial. No hay nada de etéreo en el concepto de creatividad. Es necesario ver a esta habilidad como la fuente y el origen del razonamiento retador, que pensadores originales han usado para avanzar a la humanidad.      

En esencia, la creatividad es la habilidad de pensar más allá del orden ya establecido y, es ahí precisamente, donde la Inteligencia Artificial tiene problemas de desempeño. Ser creativo no significa carecer de habilidades analíticas, es más, la mejor forma de resolver problemas viene de la capacidad de entender los hechos y encontrar soluciones antes no previstas.

Muchos educadores en el hemisferio oeste han advertido acerca de la creciente brecha educacional que existe en los estudiantes de países europeos y sus contrapartes en países asiáticos. Sin embargo, esta brecha, cuando se ve puntualmente, se circunscribe a matemáticas y ciencias. China, de hecho, está tratando de readecuar su sistema educativo para darle más lugar a procesos creativos usando el mantra: “para toda pregunta debiera de existir más de una respuesta.”

Las computadoras pueden ejecutar complejos problemas de matemáticas mucho mejor y más rápido que los humanos, pero imaginación y creatividad son aspectos que, hasta hoy, no se pueden programar. Esto explica porqué prestigiosas instituciones como la Universidad de Stanford han introducido cursos dirigidos específicamente a estimular la creatividad; incluso la Universidad de Cambridge tiene ahora un catedrático de juego (respaldado por Lego).

Estamos acostumbrados a escuchar la usual encomienda que llama a restringir reacciones emotivas en el trabajo, diciéndonos que es la cabeza y no el corazón la que debe de guiar la toma de decisiones en el área profesional. Tomado así, creo yo, el consejo se vuelve demasiado amplio y, quizá, hasta irresuelto, porque si bien es de suma importancia abstenerse de exabruptos emocionales en nuestras relaciones (profesionales y personales), las disposiciones laborales de mayor valor dependen en grandes cuotas de inteligencia emocional desarrollada.   

El éxito de un equipo de trabajo, como explica Jonathan Openshaw, editor de The Future Laboratory, está vinculado a la inteligencia emocional colectiva de los individuos. Para entender la importancia vital que tiene la capacidad humana de crear redes de colaboración sofisticadas, pero al mismo tiempo flexibles, le recomiendo que lea el trabajo de Yuval Noah Harari: Así mismo Homo Sapiens y la secuela Homo Deus. Entre varias otras cosas, Harari expone con gran claridad cómo esta destreza específica del humano resulta en el gran éxito de nuestra especie.   

Hay un proverbio que se le atribuye a Confucio que dice algo así: “Afortunado el que vive en tiempos interesantes.” Según se cree fue más bien utilizado como una especie de maldición, considerando que los tiempos sin cambios eran estables y, por lo tanto, mejores. De mi parte, pienso que es una bendición estar a las puertas de tanto cambio significativo, ojalá lo sepamos aprovechar.


Comparte

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *