La Renta Básica Universal 2

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Por: Federico Bauer Rodríguez

El Estado de Bienestar (‘welfare state’) podríamos decir que es Universal, ya que en casi todo nuestro planeta los Estados han tomado la responsabilidad de temas sociales como salud, educación, previsión social, vivienda, alimentación, transporte, infraestructura, cultura, deporte y muchos más.

En Latinoamérica, especialmente Guatemala, estos servicios son de muy mala calidad por razones estructurales: leyes que protegen a los ineptos, a los sindicatos públicos, a los corruptos, falta de recursos en los servicios indispensables, etc.

La diferencia entre los servicios públicos y privados es abismal, pero al Estado no le conviene cambiar la estructura, porque esta representaba una corrupción del 25 por ciento del presupuesto, antes de la pandemia.

Ahora, los que viven del trabajo ajeno están promoviendo un nuevo “derecho”, la RBU. En Guatemala una institución que la promueve es el Icefi, y yo he participado de oyente en dos de sus webinarios; los panelistas han cometido varias contradicciones, especialmente que la RBU no es Universal, es un subsidio a un sector específico como ya lo hacen México y España.

Pero analicemos cómo sería la RBU en Guatemala:

Primero: Dependiendo del monto per cápita mensual y del número de beneficiarios, el fisco necesitaría un mínimo de 60 millardos de quetzales anuales. Actualmente las finanzas del Estado han llegado al límite de deuda (512 por ciento sobre ingresos fiscales), que las calificadoras de riesgo aceptan para poder seguir renovando los préstamos soberanos, por lo que financiar la RBU con deuda sería un suicidio fiscal.

Incrementar la tasa del IVA afectaría a los más vulnerables.

Incrementar el ISR de las empresas, actualmente de 25 por ciento, ahuyentaría la inversión nacional y extranjera. Para comparación, en los EE. UU. es 21 por ciento, Japón 23 por ciento, UK 19 por ciento, Alemania 16 por ciento, Canadá 15 por ciento, todos estos con programas sociales de primera clase.

Imprimir quetzales fiduciarios sería catastrófico, la experiencia ajena lo confirma y pronto lo veremos aquí.

Segundo: La RBU ha existido en Cuba por 60 años y en Venezuela por unos veinte; en ambos casos son instrumentos de control del régimen, ya que los que no se alinean pierden alimentos, salud, educación, etc.

Tercero: de acuerdo a Transparencia Internacional, Guatemala ocupa un deshonroso puesto 148 con una calificación de 26 sobre 100, lo que se traduce en 74 por ciento de corrupción. Cualquier programa social en un ambiente tan corrupto es totalmente contraproducente.

Cuarto: pagarle a una pareja para que se quede en casa sin trabajar tendría consecuencias negativas, como incremento en la tasa de natalidad, alcoholismo, violencia familiar, etc.

La pandemia nos da la oportunidad de arreglar salud y educación antes de introducir nuevos privilegios que no podemos financiar.


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