Crimen con testigos

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Por: Helmer Velásquez

Esto de las buenas prácticas en los cultivos de agro exportación, no terminan de convencer a la sociedad, mucho menos a aquellos que para su mala fortuna son vecinos de aquellos fundos y por cuyo efecto han perdido tierra, agua, alimento, salud y sosiego. La secuela en la salud, es de la que menos se conoce o intencionalmente se calla. Las enfermedades renales –por ejemplo- crecen en número entre los trabajadores de la caña, asociadas a su exposición al sol, o, la variedad de cáncer que afecta a personas expuestas a agrotóxicos ya por vecindad al fundo o por trabajar en él. No debemos olvidar que, en Guatemala se permite el uso de agrotóxicos, prohibidos en otras latitudes. Sin embargo, ha sido la contaminación de las aguas, tala de mangle y muerte de biodiversidad lo que más exposición pública ha tenido, esto debido a las demandas campesinas y preocupación internacional que los hechos han generado.

Las denuncias comunitarias son recurrentes, pero no conmueven conciencias, ni despiertan a las autoridades de gobierno. Ambiente y salud para el caso. Estas entidades parecen trabajar para proteger al fundo y no a la población, mucho menos a la naturaleza. Hay pequeños resquicios producto de la presión de los mercados, sobre buenas prácticas para aquellos fundos. Cuido de ambiente, derechos humanos, derecho a la alimentación entre otros. Hasta ahora, sin impacto real. Uno es escéptico de aquellas medidas cuando ve la complacencia del Estado para con los poderes corporativos, a los cuales rinde reverencia y pleitesía. Una diplomática guatemalteca, dijo en Ginebra Suiza, que los indígenas Q´eqchi deberían agradecer que alguien decidió ir a “crear empleo” a aquellos parajes. A eso nos referimos al señalar pleitesía. Así, sin autoridad que haga cumplir por lo menos la ley. Las buenas prácticas, se acomodan al interés empresarial. Este es el caso del Manchón Guamuchal, considerado el humedal más grande de la Costa Sur. Bello paraje, cercado por cultivo de palma aceitera, industria que lo utiliza de drenaje para sus aguas de desecho, matando –literalmente- naturaleza y vida campesina. Los pescadores sufren el primer impacto, las aguas inmundas cargadas de químicos, matan peces y dañan la flora. Las comunidades quedan sin alimento y sin agua de uso doméstico.

En el mediano plazo el humedal, está en alto riesgo de fenecer y con él vida y naturaleza. Las divisas generadas no compensan ni de lejos el nuevo ecocidio.  ¿y el Ministerio de Ambiente? ya denunció ante Ministerio Público y establecerá dialogo. Inoperante, absolutamente inoperante.


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