Nuevo Arzobispo Metropolitano

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Ayer, el papa Francisco designó a monseñor Gonzalo de Villa y Vásquez, Obispo de Sololá y Chimaltenango, como nuevo Arzobispo Metropolitano (Arquidiócesis Primada de Santiago de Guatemala), en sustitución de monseñor Óscar Julio Vian Morales, quien fungió como arzobispo durante cerca de 8 años (2010-8), por designación del papa Juan Pablo II.

Monseñor Vian Morales sustituyó a monseñor Rodolfo Quezada Toruño (2001-10), quien, a su vez, sustituyó a monseñor Próspero Penados del Barrio (1983-2001), quien, a su vez, sucedió al Cardenal Mario Casariego y Acevedo, quien falleció en 1983.

Monseñor de Villa y Vásquez fungió como profesor de Filosofía en la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua, Nicaragua, de Religión en el Colegio San Ignacio de Caracas, Venezuela, y de Filosofía y Ciencias Políticas en la Universidad Rafael Landívar de Ciudad de Guatemala.

También fue superior provincial de la Compañía de Jesús de Centroamérica, párroco de la iglesia San Antonio de Padua en Guatemala, superior en varias casas religiosas de la Compañía de Jesús en Guatemala, rector de la Universidad Rafael Landívar, superior de la comunidad San Borja y presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala.

En Guatemala, además del Arzobispo Metropolitano, también se desempeña el Arzobispo de Los Altos (Arquidiócesis de Los Altos creada en 1996), a cargo de monseñor Mario Alberto Molina Palma. El papa Francisco también nombró a monseñor Álvaro Leonel Ramazzini Imeri, Obispo de Huehuetenango, como Cardenal Presbítero de San Juan Evangelista en Spinaceto, en 2018.

Grandes desafíos deparan al nuevo Arzobispo Metropolitano: Reorganizar la Iglesia Católica en la Arquidiócesis, diseñar e implementar nuevas estrategias en torno al apostolado y a la participación del laicado, enfrentar la secularización atea, enfrentar el proceso de “desinstitucionalización” que vive Guatemala, debido principalmente a la acción del crimen organizado y la corrupción escandalosa en el sector público, promover la conciliación y la paz social, así como desestimular la predisposición a abjurar la fe católica a través del fortalecimiento de la evangelización y del afianzamiento de los valores espirituales y morales católicos.

Son tiempos de gran desconcierto y tribulación en medio de la pandemia del coronavirus (COVID-19), que demandan una enorme fortaleza moral y espiritual, una inquebrantable fe en Dios, quien dice: “Venid a mí todos los fatigados y agobiados, y yo os aliviaré”. Asimismo, el apóstol San Pablo escribe a los de Corinto en los términos siguientes: “Velad, estad firmes en la fe, portaos varonilmente, sed fuertes”.

En fin, una ardua tarea le espera a monseñor Gonzalo de Villa y Vásquez; y, por ello, toda la grey católica desea que la misma sea bendecida por Dios.


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