Derechos de primera y segunda generación

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Por: Federico Bauer Rodríguez

El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó y proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos.

Esta Declaración incluye en sus primeros 21 Artículos, los derechos inalienables, también llamados de primera generación: vida, libertad (individual) y propiedad (privada, individual y colectiva).

Luego del Artículo 22 al 29 se refiere a los “derechos de segunda generación”, los cuales se han ido ampliando, ya que los políticos necesitan ofrecer cada vez más subsidios para ganar votos.

El último Artículo 30, prohíbe a los Estados y a las personas violar estos derechos contenidos en la mencionada Declaración.

Ahora viene el problema relacionado con esta buena intención de 1948: las NNUU está en manos de socialistas y sus comisiones de DDHH han sido cooptadas por los países más autoritarios y dictatoriales.

A consecuencia de esto, y de la inactividad y silencio de los países en donde sí hay libertad, la mitad de la humanidad vive en una situación contraria a la Declaración, lo que se traduce en hambre, enfermedades, ignorancia y pobreza.

Los derechos inalienables se garantizan con el Estado de derecho, y los segundos integran lo que conocemos como Estado de Bienestar, propuesta básica de la socialdemocracia.

Yo siendo libertario socialdemócrata creo que los programas de salud, educación y previsión social son parte de la estructura de una sociedad, siguiendo en importancia a seguridad y justicia.

Eso sí, creo en un Estado pequeño pero eficiente, que haga lo que el sector privado no puede hacer, e.g. derecho penal, seguridad ciudadana incluyendo la defensa territorial.

El Estado también debe financiar salud y educación para los que no pueden pagarla, pero no proporcionarla, ya que la experiencia nos dice que ambos sistemas han colapsado.  Mucha culpa es de los sindicatos del sector público, y de los ministros que generalmente salen de los cuadros políticos, y su experiencia es solo en corrupción.

Si los recursos fiscales se manejaran con honestidad, el tema de educación se manejaría con un subsidio para los padres de los estudiantes, y las municipalidades construirían los inmuebles. Los padres serían responsables de la calidad de la educación de sus hijos. Ellos podrían enviarlos a escuelas públicas o privadas.

Un esquema similar para el tema de salud y previsión social, subsidios del Estado y libertad para los usuarios al elegir sistema público o privado.

Nuestra patria está al borde del precipicio fiscal, con sistemas de salud y educación en pésimas condiciones, por lo que debemos cambiar la estructura corrupta e ineficiente.

Tenemos ministerios inútiles pero que restan recursos al sistema de salud.

El IGSS es un monopolio prohibido por la Constitución y además el Estado le debe millardos. La pandemia es oportunidad de cambio.


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