Tabla de salvación o hundimiento prematuro

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Por: Renzo Lautaro Rosal

Si no hubiese sido por la atención de la pandemia, al gobierno central le estaría yendo peor de lo que va. El aparente cambio de timón, la necesidad de dejar en ‘stand by’ algunas iniciativas y tener que ir en procura de la atención de la crisis, hicieron su aparecimiento y le ha dado cierto margen de maniobra.

La contingencia le ha servido de colchón. Pero es evidente que las capacidades de manejo político sólo le duraron para el arranque. Está visto que los arreglos que permitieron acceder a la Presidencia del Congreso elevaron el precio de los aliados interesados. De allí en adelante, la chequera debería estar abierta en forma permanente y mejor si los negociantes son los encargados de poner las cifras. Si ese pacto que debe honrarse cada cierto tiempo, no se cumple a cabalidad, las patas de la mesa comienzan a aflojarse.

El Presidente está sentado en un polvorín. Además, su protagonismo exacerbado, los innumerables errores y hechos cargados de falsedades, como la reunión secreta en la Finca Santo Tomas, el montaje de la reunión con pseudo líderes indígenas, los nombramientos que no sirven para nada como el llamado Centro de Gobierno, la protección a los corruptos hijos Martinelli, lo han puesto cerca del precipicio en tan solo un semestre de gobierno.

Mientras Giammattei cree que sus aliados son su seguro y carta ganadora, en realidad son su perdición. De tan cerca que ha resultado quemado. Lo cercaron, lo han hecho sentir cómodo; pero lo han obnubilado. Recordemos que esas mafias siguen enquistadas y todos los días se levantan pensando en las malicias que toca turno impulsar. Esas pruebas de ingenuidad le están costando caro. Su escaso margen de credibilidad y maniobra se evidencia al ser el Presidente con menor nivel de aprobación en América Latina, compartiendo créditos con los impresentables Bolsonaro, Ortega y Maduro.

Colom, Pérez Molina, Morales, solo para mencionar a los últimos visitantes temporales de la silla presidencial, necesitaron oxígeno extra para salir de las situaciones adversas que los colocaron contra la pared. En los dos primeros casos, sus respaldos en el Congreso hicieron el trabajo. Además, las elites empresariales quisieron mantener a flote a OPM hasta las últimas consecuencias, pero ante el peso brutal de lo obvio no tuvieron más remedio que quitarle la alfombra. En el más reciente episodio, atacar a la CICIG y la promesa de restauración del régimen de impunidad fueron suficientes argumentos para mantenerlo en pie. ¿Cuáles serán los imanes en el caso actual?

En la lógica del reparto de los supuestos dulces que aún controla y el acomodo de respaldos que de algo le sirvan, ha montado la serie de estados de sitio, prometió desmontar instituciones que le resultan incómodas (como la PDH) y otras que son claves para favorecer a sus depredadores aliados (y a él mismo), como el IGSS. Como tapa al pomo, controlar las Cortes es pieza fundamental para garantizar más impunidad. Otras sólo sirven como instancias serviles, como la PGN y el Ejército.

¿Hacia dónde iremos? Seguiremos dando vueltas, como el trompo. Hablar de avances sustantivos, es hablar de ciencia ficción. Para sobrevivencia política, de aquí en adelante concesiones por mayor y pagos por adelantado, ya que restan poco menos de tres años de maniobra.


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