Coronavirus e ideologías

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“No puedes tener una segunda ola de contagios si ni siquiera has terminado la primera”. Con este tono burlón, un conocido meme que se ha hecho viral en las redes sociales del mundo angloparlante, trata de dar sentido al sinsentido de quienes no toman en serio su responsabilidad individual para evitar la propagación del nuevo coronavirus. Mientras esta primera ola de contagios avanza en nuestros países, cada vez se proliferan más posturas ideológicas radicales que afirman, de manera simplista y temeraria, tener la solución para la difícil situación que vivimos. Si bien ninguna de las posturas tiene razón absoluta, algo de verdad hay en ambas posturas. Quienes abogan por dejar el combate de la pandemia al ámbito de la responsabilidad individual, algo de razón tienen cuando afirman que ni el gobierno ni la política podrán protegernos si cada uno de nosotros no asume la responsabilidad individual que la situación demanda. Por el otro lado, quienes abogan por un mayor activismo sanitario por parte del Estado, algo de razón tienen cuando afirman que el problema social que representa la pandemia no se reduce a una simple agregación de los problemas individuales, que existen ciertos márgenes en los cuales la acción individual no sería suficiente.

Por tal razón, mientras cada uno de nosotros no internalice la importancia de no bajar la guardia en relación a seguir estrictamente las medidas de higiene y distanciamiento social para prevenir la propagación del COVID-19, cualquier esfuerzo que haga el gobierno para frenar esta primera ola de contagios será infructuoso. Asimismo, por más que la población tome todas las medidas de prevención necesarias para evitar el contagio, mientras el sector público y la clase política no actúen de manera responsable y efectiva, será muy difícil salir de la dinámica actual de contagios. Lo único claro de esto es que el combate a la pandemia necesita de ciudadanos, burócratas y políticos responsables; en caso contrario, como reza el citado meme, no hay que preocuparse por una segunda ola de contagios ya que tardaremos mucho en salir de la primera. Más que enfrascarnos, nuevamente, en debates ideológicos improductivos e interminables, como siempre sucede en Guatemala, este es momento para adoptar una perspectiva pragmática que combine los elementos positivos que las distintas vertientes de pensamiento tienen para ofrecer.


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