Los milagros económicos

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Por: Federico Bauer Rodríguez

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hemos presenciado varios “milagros económicos”, algunos positivos y otros negativos.

Empecemos por los negativos y cómo una tesis de centralizar el poder, ya sea que le llamemos socialismo o comunismo, tiene una fuerza destructora de dimensiones terroríficas.

China en 1949, regida por Mao Zedong, tenía los recursos humanos y naturales para ser una potencia mundial, pero este escogió llevar a China al Gran Salto Adelante en el cual murieron decenas de millones, por hambruna y por exterminio de Estado.

Este “milagro negativo” de Mao terminó en 1978 cuando Deng Xiaoping cambió el sistema de economía planificada por un sistema de “economía socialista de mercado”.

El hecho que quinientos millones de chinos hayan salido de la pobreza no es un milagro sino consecuencia de cierta apertura de la economía.

La URSS, siendo el país más grande y con los mayores recursos naturales, también experimentó su “milagro económico” al autodestruirse en 1991. Este “milagro” se explica por la centralización de la economía y la arrogancia de quienes toman las decisiones económicas. Lástima que no aprendieron de la experiencia China, gracias a la cual desde 2010 es la segunda economía del mundo.

Los vecinos de China, como Corea del Sur, Taiwán y otros países del sudeste asiático que hace sesenta años eran más pobres que los países latinoamericanos, hoy son miembros del primer mundo económico. Esto gracias a sistemas económicos con relativa libertad y no gracias a “milagros económicos”.

En nuestro barrio cabe mencionar tres “milagros económicos negativos”:

Cuba, que en sesenta años no ha podido superar la producción de azúcar y otros productos, que tenía antes de los Castro, a pesar de los multimillonarios subsidios que ha recibido y de tener una población de esclavos.

Argentina, con grandes recursos humanos y naturales, que anteriormente era el Granero de América, hoy actualmente en bancarrota gracias al peronismo.

Venezuela, con las mayores reservas de petróleo del mundo, teniendo que importar gasolina y alimentos. Eso sí, exportando venezolanos que huyen del “milagroso” socialismo del Siglo XXI.

Alemania y Japón, los grandes perdedores de la Segunda Gran Guerra, abrieron sus economías y hoy son la tercera y cuarta economía mundial. La calidad de vida en estos países es envidiable,  fruto de políticas públicas y económicas acertadas y no de algún “milagro económico”.

En conclusión, los milagros carecen de explicación mientras que los ejemplos mencionados sí las tienen: Estado de derecho, economía de mercado y programas sociales eficientes y autosostenibles con participación público-privada.


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