Gasto público para hacer frente a la pandemia

Comparte

Según los resultados reportados por el Observatorio #COVID19GT a finales del mes de agosto, siguen pendientes de ejecutarse importantes sumas del dinero que el gobierno de turno asignó para combatir la pandemia mediante los decretos 12-2020, 13-2020 y 20-2020. Según este observatorio, en donde más ejecución ha ocurrido es en el rubro de Apoyo a Personas, con un 53 por ciento de nivel de ejecución; seguido por Apoyo a Empresas, 51 por ciento de ejecución; Servicios de Salud, 25 por ciento de ejecución; e infraestructura, 25 por ciento de ejecución. Reveladoras cifras que muestran la diferencia entre asignar fondos para un determinado programa, ejecutar dichos fondos de manera oportuna y asegurar que tales fondos contribuyan a mejorar las condiciones materiales que afronta la población beneficiaria de los mismos. La experiencia vivida demuestra que lo más fácil de todo es conseguir los fondos, sobre todo si se recurre a más endeudamiento público. La ejecución ha probado ser mucho más problemática y lenta; no se diga los resultados sobre el bienestar de la población del gasto de estos recursos. En relación a este último punto, en aquellos programas que todo se reducía a “repartir” dinero,  podría decirse que el éxito estaba garantizado con tan solo llegar de forma rápida a quienes más necesitaban los recursos. Sin embargo, ni esto se ha logrado.

En otro aquellos programas cuyo éxito depende de la complejidad de los mismos y qué tan bien hayan sido diseñados,  la experiencia del COVID-19 ha mostrado que no solo son más difíciles de ejecutar sino de asegurar que el dinero gastado se transforma en mejores condiciones de vida para la población. Lecciones muy importantes que deberían tomarse en cuenta de cara a la aprobación del nuevo presupuesto público y a la eventual necesidad, Dios no lo quiera, de tener que recurrir a este tipo de programas en caso de una segunda ola de contagios. Ha quedado claro que no se trata de repartir recursos a diestra y siniestra, sino de garantizar que los recursos lleguen a los más necesitados. En palabras del Observatorio #COVID19GT del CIEN, es momento de trabajar en “optimizar este tipo de programas para garantizar un mejor desempeño futuro”, siempre y cuando exista una justificación plena para ellos y no se reduzca a un puro asunto de politiquería.


Comparte

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *