Columna: Como verdaderos campeones, los Lakers pudieron matar a los Rockets cuando estaban en el suelo

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Era como Mike Tyson frente a un oponente desorientado, un Tom Brady en el último cuarto o Cristiano Ronaldo en el área de penalti.

Por supuesto que así fue: era un juego de cierre. LeBron James mostró sangre fría, no tuvo miedo. No permitió que los Rockets de Houston regresaran al juego o la serie.

Con otra actuación de gran autoridad el sábado por la noche, James llevó a los Lakers a una victoria por 119-96 que los dejó en las finales de la Conferencia Oeste y, en el proceso, eliminó a los Rockets de la burbuja de la NBA.

James y los Lakers hicieron oficial lo que todos sabían antes de que comenzara el partido, que la serie ya había terminado; y lo hicieron con énfasis.

“Mentalmente, entro con la misma desesperación que el oponente”, reconoció James. “Entiendo que en un juego de cierre, el equipo que está abajo va a jugar muy desesperado y lo mejor que pueda. Si permites que eso suceda durante el transcurso de un partido de 48 minutos, extenderán la serie”.

Esta serie que abrió con una desconcertante derrota se completó en cinco partidos, mientras James terminó con 29 puntos, 11 rebotes y siete asistencias.

Eso es lo que hacen los campeones. Cuando sus oponentes caen, se aseguran de que no se levanten. Y cuando sus oponentes casi no tienen esperanzas, los aplastan por completo.

Esto es lo que le hicieron los Lakers a Portland en la primera ronda, al perder el primer juego y procediendo a ganar los siguientes cuatro. “Todo nuestro grupo estaba realmente concentrado”, destacó el entrenador, Frank Vogel. “Eso se notaba con LeBron. Siempre lo está, pero definitivamente estaba concentrado para hacer lo que debía esa noche. Se le dio gran importancia al sentido de urgencia y a concretar”.

James y los Lakers hicieron lo que Kawhi Leonard y los Clippers no pudieron lograr la noche anterior.

Al igual que los Lakers, los Clippers estaban adelantados en su serie, tres juegos a uno. También como los Lakers, construyeron una ventaja sustancial.

Los Clippers tienen más profundidad que los Lakers; tienen más talento. Pero todavía les falta ese algo extra, al que se refirió Paul George la semana pasada. “Tenemos que encadenar algunas victorias en lugar de ganar, perder, ganar, perder”, expuso.

Los Lakers no tienen ese problema. Saben cómo acabar con un oponente. Al menos James lo sabe. Ha jugado en 14 series de playoffs en las que su equipo estaba tres partidos a uno por delante. Y su equipo avanzó cada una de las veces.

James ganó 15 de los últimos 16 partidos de cierre en los que intervino. Los Lakers jugarán en las finales de la Conferencia Oeste por primera vez desde 2010, y la capacidad de enviar a un oponente herido a casa evidentemente permanece en su torrente sanguíneo.

Están 36-1 en la serie de playoffs de la NBA en la que han tenido una ventaja de 3-1. El único revés llegó contra Mike D’Antoni, el entrenador de los Rockets. Eso fue en 2006, cuando D’Antoni preparaba a los Phoenix Suns y revirtió un déficit de 3-1 en un enfrentamiento de primera ronda.

James se negó a permitir que D’Antoni siquiera considerara la posibilidad. El creador de jugadas se puso al ataque desde el comienzo del encuentro, anotando 11 puntos en un primer cuarto en el que los Lakers tenían una ventaja de hasta 22. Estaban 35-20 por delante al final del período.

Y cada vez que los Rockets salían, James se empeñaba en detenerlos.

Los Rockets abrieron el segundo cuarto con un seguidilla de 8-0 que redujo la ventaja de los Lakers a siete, lo cual llevó a Vogel a pedir tiempo muerto. James logró un triple desde la esquina en la siguiente jugada.

“Obviamente, se podía notar en el transcurso de un juego, o de un cuarto, que el impulso estaba cambiando, y así fue desde el primero al segundo cuarto”, reconoció James. “Houston salió, logró un aluvión de triples, pudo entrar a la llave, cortar el liderazgo. Y si estoy en la cancha, tengo que intentar aprovechar la oportunidad para detener la carrera, o llegar a la línea de tiros libres, hacer una bandeja o una volcada, o mirar bien”.

Y eso volvió a hacer en el tercer cuarto.

En lo que luego se reveló como la última oportunidad de los Rockets, Russell Westbrook derribó a Anthony Davis para una bandeja que redujo el margen a siete.

James respondió con otro triple. “Cuando un equipo está en un buen ritmo y se siente atrevido, hay que intentar un tiro”, expresó James. “Más importante aún, esperas llegar a la línea de tiros libres para detener la carrera y frenar a todos, pero que uno pase ayuda mucho”.

En este caso, terminó el juego, ya que L.A. abrió una ventaja de 30 puntos. Es por eso que los Lakers jugarán su primera final de conferencia en 10 años. Y por ello, podrían coronarse campeones el próximo mes.

Hernández informó desde Los Ángeles.

For the original story in English, please click here.

Via : LA Times


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