Y lograron sin choque sangriento

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Por: José Alejandro Arévalo Alburez

“Que siendo la independencia del gobierno español la voluntad general del pueblo de Guatemala, y sin perjuicio de lo que determine sobre ella el congreso que debe formarse, el Sr. Jefe político la mande publicar para prevenir las consecuencias que serían temibles en caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo”. Así expresa el Acta de la Independencia que rompió los vínculos políticos de Guatemala con el Reino de España.
Don Julio Vielman (QEPD), periodista, banquero e historiador, de amplia cultura, inteligencia innata y fina ironía, describió en más de una resma de cuartillas los hallazgos de una larga investigación sobre nuestra emancipación política del Reino de España, en su libro ‘Los Enigmas de la Independencia, 1808-1823, tomo I’, con los acontecimientos previos al 15 de septiembre de 1821. Lamentablemente, la muerte lo sorprendió antes de terminar el segundo tomo, que con la misma acuciosidad y rigor estaba preparando.
Al iniciar su obra nos recordó que: “si hay algo que los guatemaltecos compartimos casi universalmente, es la ignorancia de cómo fue que adquirimos la nacionalidad que hoy ostentamos cuando nos independizamos de España”. No cabe duda que sus investigaciones son muy valiosas, interesantes y educativas.
Según la Asociación de Amigos del País, la independencia fue gestada presumiblemente por la familia Aycinena, con ideólogos como Pedro Molina y Juan Francisco Barrundia, recogida en el Plan Pacífico de Independencia. El Acta tomó en cuenta el criterio jurídico de José Cecilio del Valle, llamado el sabio, quien la redactó, pero fue el último en firmarla.
Aunque no se tenía la representación de todas las regiones de Guatemala y por consiguiente se carecía de autoridad para decidir en forma definitiva sobre la independencia, se apresuraron a declararla “para prevenir las consecuencias que serían terribles en el caso de que la proclamase de hecho el mismo pueblo”, considerando que la voluntad general del pueblo de Guatemala era independizarse del gobierno español.
En entrevista para la ‘Revista D’, mencionada en ‘Prensa Libre’ por el periodista Roberto Villalobos, don Julio Vielman comentó: “A los ricos les convenía la independencia para llegar al libre comercio, mientras a los artesanos, agricultores y muchos que no tenían que comer, que vivían en los arrabales, les interesaba porque tenían un tremendo sentimiento antiespañol, por la forma en que los trataban”.
“Sin embargo, no hubo una independencia real. ¿En qué país se hace una revolución y permite seguir a los mismos de antes en el poder, rigiéndose por las mismas leyes?”. Claro, sólo aquí, en Guatemala, en donde el primero que traicionó a su patria España fue el Capitán General, Gabino Gaínza, que sin reserva alguna se quedó como Jefe Político de la nueva nación, ahora independiente del Reino que él representaba. Peculiar forma de empezar los 199 años que recordamos hoy.


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