Presupuesto visionario

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Por: Méndez Vides

El COVID-19 mata en la sombra como la traición, sin discriminar, sin que se pueda ver de frente al enemigo, y nos ha estado asfixiando con la suspensión de actividades.
El virus ha sido combatido con una positiva actitud unitaria de los ciudadanos, y lógica y sabia por parte del nuevo Gobierno que supo imponerse paralizando las actividades sociales de la época, dejándonos sin Semana Santa, sin fiestas, sin calle, encerrados salvo para las operaciones que no podían detenerse. El cuerpo que duerme necesita seguir funcionando, el corazón no puede interrumpir el bombeo de sangre que corre por las venas. Hubo orden y obediencia.
Lo más relevante fue la unión manifiesta de todos los sectores ante la necesidad común de la sobrevivencia. El Presidente Giammattei, quien en la primera vuelta electoral apenas alcanzó el 13 por ciento de los votos, y quintuplicó en la segunda captando el anti voto de Sandra Torres, se puso al frente del combate de la emergencia y aumentó en aprobación por encima del 80 por ciento. Ahora, cuando vamos logrando superar la crisis, otros son los intereses, regresan los ataque comunes, se alienta la separación y el enfrentamiento de la clase política.
El encierro sirvió para contener el contagio mientras se preparaban hospitales y se averiguaba qué hacer, qué medicinas traer, y cómo enfrentar el mal. Seis meses más tarde, la población se nota relajada, y es el momento de iniciar la reactivación.
Al Congreso ingresó una visionaria propuesta de presupuesto para el próximo año, que contiene una apuesta poderosa para la recuperación de la nación y elevar la calidad de vida de los guatemaltecos organizando una fuerte inversión de Gobierno, animando al sector privado a hacer lo mismo y alentando la atracción de capital internacional. El escenario promete ser la solución que nos conduzca a la estabilidad y a la transformación del país, con nueva infraestructura, trenes en la metrópoli, empleo y educación después de la pandemia.
Solo con un golpe fuerte e impactante podremos recuperarnos de otro tan poderoso como el que nos tumbó. Hay que ser positivos, mantenernos unidos todos para levantar el país, recuperarnos del daño y aprovechar para desarrollarnos y dar a la nueva generación una mejor condición de vida. Cerrarse a la gran oportunidad de la reactivación económica audaz sería como aceptar la miseria y la proliferación mediata de la delincuencia. Que este año fatal nos deje al menos el beneficio de poder continuar trabajando unidos.


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