Lecciones del COVID-19 y el rediseño en las adquisiciones públicas

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Por: Andrea Calvaruso Director de UNOPS en Guatemala*

Evidentemente, la pandemia por el COVID-19 ha mostrado la importancia de las adquisiciones públicas y la urgente inversión en servicios de salud de calidad. Por ello, en el presente artículo quisiera explicar el papel fundamental que desempeña la transparencia en las adquisiciones públicas y un ejemplo cercano y actual sobre cómo fomentar el rediseño de las compras estatales.

En primer lugar, debemos ser conscientes que cuando se trata de adquisiciones en el sector de la salud, cada centavo cuenta. Cada quetzal ahorrado representa una suma que puede reinvertirse. Ya sea en adquirir más medicamentos, comprar más equipo médico, mejorar o construir más infraestructuras de salud; así como contratar más personal médico o de enfermería. En otras palabras, se reinvierte para salvar vidas.

Un segundo elemento a tomar en consideración es que, en la medida que el COVID-19 se propaga por el mundo, los países siguen necesitando lo mismo: equipo y suministros médicos, como kits para realizar test que ayudan a identificar a las personas infectadas por el coronavirus; equipos de rayos X que ayudan a revisar los pulmones de las personas que luchan contra el virus; mascarillas y equipos de protección personal que protegen al personal sanitario que trabaja en primera línea; o jabón y gel desinfectante de manos que permiten a cada persona contribuir a frenar la propagación del virus.

Asimismo, los países también necesitarán poder acceder al tratamiento o a la vacuna contra el COVID-19 que se desarrollen.

Desafortunadamente, un tercer aspecto se viene presentando en nuestros países ya que la situación provocada por la pandemia no está exenta de quienes buscan beneficiarse de manera injusta. Es lamentable que no resulte raro encontrar historias de equipo y suministros médicos vitales vendidos a precios astronómicos, o que son de mala calidad. Y aunque el COVID-19 pueda ser la primera pandemia mundial a la que nos enfrentemos en nuestra generación, está claro que no será la última.

La falta de transparencia y de “Buena Gobernanza” están intrínsecamente relacionadas, puesto que se alimentan entre sí en un círculo vicioso. La ausencia de principios y estructuras que se asocian con la buena gobernanza genera más oportunidades en favor de la corrupción. Es por esto, que en la mitad de la pandemia, algunos países han aprovechado para revisar sus sistemas y mecanismos nacionales de adquisiciones.

Tomando en consideración lo anterior, me gustaría destacar el caso de México. El pasado 31 de julio del 2020, el Presidente Lopez Obrador, anunció la firma de un Acuerdo para la adquisición de medicamentos y material de curación de todo el país a través del recientemente creado Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) con el apoyo de las Naciones Unidas a fin de garantizar el derecho a la salud a través de la planificación y la gestión de la compra consolidada de medicamentos y material de curación, hasta el año 2024.

Este evento representa un hito en América Latina y en el mundo en materia de adquisiciones públicas de medicamentos; así como significa una de las operaciones más grandes de la ONU en procurement, en soporte a un solo país. Esto, debido al volumen total de los medicamentos a adquirir y por el monto total de la operación, aproximadamente de 6 mil 800 millones de dólares. De acuerdo con el Secretario de Salud de México a través de la ONU se comprarán unas 2 mil claves o tipos de medicamentos, de las 3 mil 643 claves totales que necesita el país.

Este cambio en la legislación y en el sistema de compras públicas ha generado muchos temores e inquietudes, por parte del empresariado nacional del sector farmacéutico, entre otros actores. Por ello, y a fin de lograr resultados con impacto, Naciones Unidas desarrollará dos estrategias: la gestión de la compra consolidada anual de medicamentos y material de curación y el fortalecimiento de capacidades en el área de adquisiciones de bienes y servicios.

Naciones Unidas licitará los ítems del Compendio Nacional de Medicamentos de México (el equivalente al Listado Básico de Medicamentos en Guatemala); siguiendo los protocolos y requisitos de las autoridades nacionales rectoras del sector salud de este país. Con este acuerdo, la ONU espera contribuir a una Gestión Pública Justa y Equitativa, mejorando la transparencia en las compras públicas y en el uso de los recursos públicos.

El ejemplo de México significa una excelente oportunidad a fin de promover la competencia abierta y transparente; integrar innovaciones en las adquisiciones estatales; el fomento de la participación de las empresas nacionales e internacionales. Obtener el mejor precio y buscar ahorros; modernizar y alinear a instituciones públicas con estándares mundiales y, finalmente, asegurar el mayor abastecimiento, en momentos de calamidad y/o en situaciones de normalidad.

Como ha demostrado el COVID-19, resulta crucial contar con un sistema transparente, sin corrupción y en buen funcionamiento en cuestiones de adquisiciones públicas, puesto que puede marcar la diferencia entre conseguir suficientes suministros médicos vitales y quedarse corto. Finalmente, no debemos esperar a la siguiente pandemia mundial para aplicar las lecciones aprendidas en la crisis actual.

*El artículo fue publicado el 20 de agosto de 2020 en el portal global de UNOPS y adaptado para El Periódico en septiembre 2020.


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