Reducción del número de diputados

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Por: Editorial

En Italia, hace unos días, se celebró un importante referendo, por medio del cual se aprobó la reducción del número de parlamentarios. Efectivamente, la Cámara de Diputados pasará de 630 escaños a 400, o sea un recorte de 230 diputaciones (36.5 por ciento); en tanto que el Senado reducirá su número de curules de 315 a 200, o sea en 115 (36.5 por ciento). Esta reducción significará un ahorro de 100 millones de euros anuales (Q 936 millones), en concepto de remuneraciones y gastos de representación de parlamentarios.

Por el contrario, en la reforma a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP) de Guatemala, aprobada en 2016, se aumentó el número de diputados de 158 a 160, en lugar de reducirse como lo exigía la opinión pública. 

En las elecciones legislativas celebradas en 2003 se comenzaron a elegir 158 diputados, es decir 44 más que los diputados de la Legislatura anterior (2000-4), integrada por 114 diputados.

Por cierto, los Acuerdos de Paz, específicamente los Acuerdos sobre Fortalecimiento del Poder Civil y Función del Ejército en una Sociedad Democrática y sobre Reformas Constitucionales y Régimen Electoral, prevén la adopción de un número fijo de 80 diputados.

Sin embargo, dado que antes de las elecciones de 1999 no se reformó la LEPP, en función de que el número de diputados no excediera de 80, los guatemaltecos nos vimos obligados a elegir 114 congresistas en 1999, es decir 34 más de los previstos en los Acuerdos de Paz; y, dado que antes de las elecciones del 2003 tampoco se reformó dicha Ley, tuvimos que elegir 158, o sea 78 más que los previstos en los referidos Acuerdos. Es decir, casi el doble. Actualmente, el número de diputados es exactamente el doble (160) del número establecido en los Acuerdos de Paz (80).  

Por cierto, ahora que se presentará un nuevo proyecto de reformas a la LEPP, para subsanar los graves errores incorporados en dicha ley en 2016, debería aprovecharse para cumplir con los Acuerdos de Paz y reducir el número de diputados a la mitad, es decir de 160 a 80. 

En todo caso, la reducción redundaría en un ahorro significativo para el Estado en sueldos, gastos de representación, gasolina, alquileres, vehículos, asesores, asistentes, seguridad, viajes, viáticos, transporte, comida y demás para los congresistas. También la burocracia y los gastos administrativos del Congreso disminuirían con la revisión del respectivo pacto colectivo de condiciones de trabajo. El ahorro podría ser alrededor de Q 800 millones (80 por ciento de lo que se gasta actualmente), que debería destinarse a fortalecer los servicios públicos esenciales.

Cabe recordar que el Congreso se auto asignó un descomunal presupuesto de egresos, del orden de más de Q 1 millardo para este año, que podría muy bien reducirse sustancialmente, en función de convertirlo en un Organismo Legislativo eficiente y financieramente liviano, como era antes.

Exijamos la reducción del número de diputados al Congreso.


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