Ya estamos en la nueva normalidad

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Por: Mario Mérida

Términos como nueva normalidad, distanciamiento social, colaboradores (as) y sanitización, me parecen desatinados a pesar de lo populares que son en la actual coyuntura. Con respecto a los últimos términos -colaboradores (as) y sanitización-, me referiré en otra oportunidad, hoy es más importante comentar los temas que siguen.

La mayoría de personas repiten constantemente la frase “cuando estemos en la nueva normalidad”, sin notar que estamos viviendo la nueva normalidad, es decir estamos actuando anormalmente para sobrevivir al COVID-19. Antes del 16 de marzo del presente año, lavarse las manos antes de las comidas o después de utilizar los baños -sanitarios- era lo prudente; ahora debe ser una constante. Asearse las manos, es algo más que usar agua y jabón, hay que pasarse el cepillo de uñas y después aplicarse un gel antiséptico. Es tal la preocupación por convencer a la población de la importancia de la limpieza de las manos, que en internet hay tutoriales y protocolos para instruir acerca del lavado de manos.

El distanciamiento social, es el otro término en boga y adoptado tal como nos vino del extranjero, sin analizar la estigmatización que conlleva. En México le denominaron sana distancia, una traducción de social distancing. En su momento sugerí emplear en su lugar distancia sanitaria, espacio prudente o simplemente espacio físico, con el tiempo este último me parece más atinado.

Los más afectados por el distanciamiento social son los mayores de edad, que irónicamente es la población menos afectada por el COVID-19. Según las estadísticas de ‘elPeriodico’ de ayer, la mayor incidencia está entre los hombres de 21 a 40, 41 a 60 y la menor incidencia está entre 61 a 80 años.

A estas alturas, casi estamos conscientes de la necesidad de lavarse las manos periódicamente, del uso de mascarilla y el mantenimiento de un espacio físico prudente con otras personas, conductas que quizás duren hasta finales del 2021 o hasta cuando exista una vacuna en el mercado. Daniel Eskibel, opina que estas ‘“Son tres conductas que en su conjunto obligan al esfuerzo, a cierto nivel de sufrimiento, a pelear contra viejos hábitos, a luchar contra la inercia, a postergar deseos e incluso necesidades. Llevarlas a la práctica es para cada individuo algo áspero, que opone resistencia, que se vuelve desagradable”’. (La idea de “nueva normalidad” es un error de comunicación política. 08/agosto/2020).


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