Trillada propuesta de recuperación económica

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Por: Helmer Velásquez

Esto de la innovación, en definitiva, no va con los agentes económicos de este país, ellos que se atribuyen la dinámica y decisión económica, privada y pública, pues para nadie será un secreto que los “grandes agentes” se encargan, explícita o solapadamente de los órganos de administración pública responsables del proceso económico. Asumen decisiones de gobierno a la medida de sus intereses. Conforme aquel suspicaz pensamiento, al leer la Propuesta de Recuperación Económica lanzada esta semana por el gobierno y compararla con lo expuesto por CACIF, confirme la vieja tradición. Además, esta contiene lo mismo de siempre. Nada nuevo.  Siempre como azadón y tratando de meter goles en fuera de lugar, particularmente a los trabajadores. Sobre economía campesina solo sellan el rancio olvido.

Se duelen los estadistas de la economía en su documento, de baja en el consumo de energía, alza de precios de medicinas y servicios médicos, créditos que no fluyen pese a excedentes de liquidez, disminución de contratación laboral formal, falta de certeza jurídica… sobre la cual agregan “algunas relacionadas con la sostenibilidad del medio ambiente, que afectan a inversionistas” ¿Cómo leer aquello? Como lo que es: dejar hacer, dejar pasar: depredar sin limitaciones. Lo contrario, eso se entiende del texto “afecta la actividad empresarial y la inversión”. Viejo discurso. Incluso con ínfulas de visionarios, pronostican que van a la baja “las intenciones” de inversión extranjera directa; para evitar aquello, proponen una contra reforma a la Ley de Zonas Francas y “ampliar sus actividades permitidas, para recuperarse de la caída de inversiones y de empleos”. Es decir, volver a la eterna algarabía: fin de molestos impuestos. Otra queja que expresan es “la rigidez” del mercado laboral. Arcaico argumento oligárquico, desearían no pagar prestaciones laborales ¡y vuelven a la carga! insinúan el fin del salario mínimo, con el argumento de canasta básica, mal calculada. 

Aquí algunas de las “innovadoras” propuestas: competitividad, infraestructura en Puertos, Aeropuertos, Carreteras. Ferrocarriles y Energía, más certeza jurídica “por la imposibilidad de resolver controversias internas”. Quizá, pensé. Por fin impulsarán Código agrario. Ruegan los apóstoles de la economía que remesas suban y suban. Sobre los bajos ingresos y productividad de la familia campesina, que -igual- afecta consumo, genera hambre y desigualdad ni siquiera se pronuncian. Nuestros gurús económicos lo consideran fuera del circuito económico. La economía campesina no entra en su ecuación. Neciamente la suponen, sujeta de compensación social. Insisten -solamente- en encadenamientos productivos. Mercados locales nada, organización productiva menos. Más de lo mismo.  Resultado: desigualdad y pobreza.


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