Vulnerables al COVID por bebidas dañinas

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Por: Marcela Gereda

Destapa la felicidad que nos dictan sus mentirosas campañas publicitarias. Un estudio reciente en México demuestra que el país vecino es uno de los más vulnerables al COVID por los altos índices de diabetes entre la población por la alta ingesta de bebidas gaseosas y comida chatarra. 

Aquí no nos quedamos atrás: en las aldeas puede faltar el agua potable, las bibliotecas, las escuelas y hospitales, pero jamás una tienda con productos altamente dañinos para la salud. 

El objetivo de las grandes corporaciones de bebidas azucaradas es que cada vez más gente consuma sus productos, para ello necesitan que las bebamos diaria y masivamente para ser rentables y competir en un mercado de la ley de la selva corporativa. 

Para que tomemos masivamente estas bebidas, las corporaciones a través de su marketing deben de instalar la marca de la bebida en el imaginario de la gente a golpes de millonarias y groseras campañas publicitarias, fundir la soda en la identidad personal, familiar, comunitaria, asociando una marca “Coca cola”, “Pepsi”, etcétera, con una falsa idea de la felicidad, el amor de la familia, el sentimiento patrio. 

Un reciente informe del Ministerio de Salud Pública, publicado por el Departamento de Vigilancia epidemiológica y por el Departamento de Epidemiología, realizado por la doctora Bertha Sam Colop, reporta la dramática evolución de la diabetes en nuestro país desde 2008 hasta 2015. 

Entre 2008 y 2015, pasamos de 347 casos de diabetes por 100 mil habitantes a 627. Y de estos casos, la tasa de mortalidad pasó de 27 en 2008 a 38 en 2014. Esto significa que la diabetes aumentó, pero que también los muertos por diabetes a causa de deficiencias en los tratamientos. Y esto parece una realidad implacable tanto de género, urbana y rural. 

En este mismo informe, al detallar las ocupaciones de las personas que padecen diabetes, se destapa el meollo del asunto y de la permanente desinformación en la población que es el centro del marketing de estas corporaciones. Otro estudio reciente “pantanos alimenticios” indica que tanto niños como adolescentes están rodeados de comida chatarra que en nada nutre a la población. 

¿En qué hogares se les da Cola a los bebés y se toma en el desayuno? ¿En qué sectores de la población el consumo es totalmente parte de la dieta básica? es entre los sectores más desinformados y vulnerables. 

El tema de las bebidas carbonatadas es antes que nada un asunto de calculada desinformación que mantienen las grandes empresas del rubro. Desinformar a la población sobre los efectos de tener esos refrescos en las dietas diarias, a la vez para vender y para deslindarse de los efectos en la salud (así como sus costos de tratamiento). 

Una investigación rigurosa sobre bebidas azucaradas y salud publicada en 2015 en la revista Circulation concluyó que estas producen 184 mil fallecimientos en el mundo cada año. ¿A pesar de estos datos los gobiernos seguirán protegiendo a las grandes corporaciones y desprotegiendo a las poblaciones?

Desde ecoactiva promovemos la educación ambiental y nutricional y el regreso a la valiosa dieta prehispánica basada en chía, amaranto, frijol, calabaza, etcétera. Los Mayas no conocieron la azúcar ni la harina (trigo), de ahí que tampoco conocieron la diabetes, caries, cáncer y otras enfermedades de esta “modernidad”.

Se necesitan cuatro cosas: voluntad, educación nutricional, información, implementación de impuestos en las bebidas azucaradas para reducir el consumo. California hizo todo esto y logró disminuir el consumo de estas bebidas. Algunos estados de México también lo están haciendo. Al Ministerio de Salud le corresponde promover la ingesta de alimentos que vengan de la tierra, es decir que no dañen la salud y el ambiente. Estamos ante una epidemia de diabetes propia de una pesadilla enmarcada en una pandemia que se ha manejado de forma totalmente individual. Como ciudadanía debemos exigir a los diputados impuestos a estas bebidas, leyes que protejan a la población vulnerable. Que gane el bien público sobre el bien privado.

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