Los chapines no desmayan

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Guatemala es un país lleno de riqueza, es tan rico que aunque ha tenido malos gobernantes, no se ha quedado quebrado y sigue adelante. En los últimos años los desastres naturales han golpeado fuertemente a nuestra querida tierra, la cual ha soportado cada golpe y poniéndose de pie cada vez, demostrando que unidos se puede seguir adelante.

El golpe fue diferente este año, porque estábamos regresando de un devastador virus que dejó a miles de muertos y familias lastimadas por la pérdida de un ser querido. Con grandes pérdidas económicas, familias sin que comer, empresarios quebrados y miles de secuelas que aún persisten en algunos sectores.

Empezábamos a ver la luz en el fondo del abismo de un 2020 que nos demostró que la vida se tiene que vivir día tras día, disfrutando cada segundo como el último de nuestro existir, dando sin pensar recibir nada a cambio y sobre todo volviéndonos servidores de los más necesitados. Un año diferente marcado para toda la vida a nivel mundial y nuestra querida tierra de la eterna primavera sufrió y sigue sufriendo.

Nuestra querida Centro América no esperaba terminar el año con una destrucción de nuestra madre naturaleza al pasar uno de los últimos huracanes sobre los países hermanos de Guatemala, Nicaragua, Honduras, El Salvador de los afectados por Eta. Que por su paso dejo destrucción, familias desamparadas y un dolor profundo por los miles de muertes de personas que no esperaban terminar de esta forma el año.

Se daba la alerta en Izabal, calles inundadas, Peten, Cobán, Huehuetenango, Quiché, Zacapa y otros municipios que les tocó vivir el sufrimiento en carne propia, abandonando casas porque el agua llegó hasta sus techos, perdiendo todo lo que habían logrado con sacrificios y años de trabajo. Una situación crítica, que solo aquellos que están en los albergues saben que es el poder de la madre naturaleza.

Muchos guatemaltecos se solidarizaron especialmente con aquellas víctimas de la aldea Quejá de San Cristóbal Verapaz de Cobán, que tras el derrumbe y muerte de centenares de personas la ayuda y los socorristas tuvieron una larga labor para llegar apoyar a las familias que aún permanecían con vida.

Nuestra admiración a los Bomberos Voluntarios de las diferentes compañías, a la Cruz Roja, a los Bomberos Municipales, que sin dudarlo al clamor de apoyo tomaron la decisión de caminar para llegar al punto a servir.

Hoy no hay palabras para todos esos héroes que ayudaron en este momento a los más necesitados y aquellos que dieron su vida por el servicio al hermano chapín, Jaime Pacay y Juan José López, son de esas personas que se volvieron héroes por ir ayudar a los más necesitados, sin imaginarse que no iba a despegar la avioneta, pero llegaron al cielo y eso nadie lo duda.

El empresario Carlos Pineda colocando su helicóptero al servicio de la comunidad de Izabal, son de las cosas que se aplauden como el servicio humano del señor alcalde de Mixco Neto Bran que pudiendo estar relajado en su casa, terminó sus labores y se trasladó con su equipo de trabajo a San Cristóbal Verapaz a dejar vivires que muchos vecino donaron, como también ellos compraron. Demostrando todos ellos que cuando se quiere se puede, porque los chapines no desmayan y sobre todo siempre buscando la verdad.


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