Consumidor guatemalteco queda desprotegido ante falta de liderazgo en la Diaco

El Ministerio de Economía afirmó que la Diaco continúa con los planes de verificación, y que aún analizan perfiles para nombrar al nuevo director. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)
El Ministerio de Economía afirmó que la Diaco continúa con los planes de verificación, y que aún analizan perfiles para nombrar al nuevo director. (Foto Prensa Libre: Hemeroteca)

Ante la ausencia de un capitán que dirija el timón del barco de la Dirección de Atención y Asistencia al Consumidor (Diaco) entidad que forma parte del Ministerio de Economía, hay una percepción de que el consumidor guatemalteco quedó más desprotegido, que antes.

El pasado 13 de enero, Silvia Escobar como directora de la Dirección de Atención y Asistencia al Consumidor (Diaco) fue destituida por “irregularidades en proceso de licitación durante su gestión”, informó en ese entonces el Ministerio de Economía.

Luego, en marzo de este año, las autoridades del Mineco juramentaron como director a Héctor Fernando Caal Klarks, quien renunció, días después, por motivos de salud.

A la fecha, la entidad afirma que aún están evaluando nuevos perfiles y que la tardanza se debe a que la persona debe de cumplir con requisitos específicos de Contraloría General de Cuentas, pero aseguran que la institución “continúa con sus funciones de vigilancia y protección al consumidor”.

Falta de certeza

Fernando Trabanino, defensor del consumidor delegado por la Procuraduría de Derechos Humanos (PDH) consideró lamentable el que aún no se haya nombrado a la persona idónea para el cargo, porque el usuario se queda sin certeza, porque se da en un contexto de una crisis sanitaria mundial y que también afecta a la población guatemalteca.

Otro aspecto que señaló el defensor de la PDH es el descuido del centro de llamadas, que ya no está funcionado como el año pasado, y con el que se obtuvieron buenos resultados.

Durante la pandemia se adoptó una modalidad de conciliaciones virtuales. Estas abarcaron un 70 por ciento, y un 30 por ciento se llevó a cabo de manera presencial, para poder atender los casos con el objetivo de privilegiar el diálogo; y fue así como se llegaron a conciliaciones que beneficiaron a los usuarios que presentaron sus quejas a través de esa vía.

Al cierre del 2020, los cinco sectores que recibieron más denuncias ante la Diaco fueron: comercios, canasta básica, telefonía celular, energía eléctrica, y colegios y universidades.

“Los resultados del año pasado demuestran que es urgente retomar los temas de prevención en los abusos de cobros en los centros educativos, la venta de comercios al crédito, y vigilancia de los productos de la canasta básica, resaltó Trabanino.

A nivel país, se ha verificado que hay sedes departamentales que están cerradas, por lo tanto, no están recibiendo y atendiendo las demandas de los consumidores en la provincia, que no se deben olvidar o dejar de lado; y desconocemos las razones por las que no están funcionando todas las sedes, puede ser por un tema de presupuesto.

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Vigilancia de precios

El aumento de los precios de algunas materias primas a nivel internacional incide directamente en toda la cadena de producción local y los productos de consumo final, afirmó Juárez.

“Un aumento de precios derivado de lo anterior lo utilizan las empresas para cubrir el aumento de sus costos. El problema radica cuando varias empresas coluden para desligarse de los precios de mercado y arbitrariamente aumentan sus precios, sin tener consecuencias -ya que no existe competencia-”, señaló Fabián Juárez, analista de la Asociación de Investigaciones y Estudios Sociales (Asíes).

Por lo anterior, en el corto plazo, se deben atender las denuncias presentadas por los consumidores y tener una especial vigilancia en aquellos productos y servicios que han sido objeto de prácticas anticompetitivas en el pasado. “No obstante, la falta de autonomía de la institución y sus alcances -delimitados en su marco normativo- siempre dejarán un vacío en el campo de acción para defender los derechos de los consumidores y la libre competencia”, concluyó Juárez.

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Desprotección de antaño

Juárez opinó que el consumidor guatemalteco ha estado desprotegido desde hace mucho tiempo por varios factores.

El primero, por la falta de competencia que existe en algunos mercados; y el segundo es la falta de una entidad que tenga las capacidades de velar por la libre competencia y evitar que las empresas utilicen prácticas en detrimento de los consumidores.

Por ejemplo, las concertaciones de precios y calidad de los productos entre varios competidores, repartición del mercado, carteles, entre otros.

Además, de una causa estructural que es la ausencia de una Ley de Competencia en Guatemala, la cual ya se viene discutiendo hace varios años y en la que se contempla una autoridad autónoma que vele por los derechos de los consumidores y sancione e investigue las prácticas en detrimento de la competencia.

La Diaco tiene facultades y recursos limitados, enfatizó Juárez, es por eso que su campo de acción es insuficiente. En el contexto actual, la Diaco es la entidad a la que los consumidores deben avocarse en caso de verse vulnerados en sus derechos.

En el Congreso de la República se presentó una Ley de Competencia. Guatemala y Cuba son los únicos países de la región que aún no poseen este marco normativo. Existen ya varias iniciativas, -la 5074 es la más avanzada- y este esfuerzo debería se liderado por la Comisión de Economía del Congreso y el Mineco.

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