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Opinión

Administradores fieles o déspotas

“Guatemala sigue mal” (CEG). Cada día la situación social y política se deteriora. El origen de esa descomposición, similar a la que viven los nicaragüenses y venezolanos, está en los administradores déspotas que la Nación ha tenido.

LA BUENA NOTICIA

“Guatemala sigue mal” (CEG). Cada día la situación social y política se deteriora. El origen de esa descomposición, similar a la que viven los nicaragüenses y venezolanos, está en los administradores déspotas que la Nación ha tenido. Urge otro perfil de administradores que sean leales con el pueblo. Tenemos un Estado que desde el poder Judicial, Legislativo y Ejecutivo no cumple con su función constitucional: “luchar por el bien común, respetar la democracia y defender el estado de Derecho”. Siempre que se pierden estas finalidades “entramos en los tiempos funestos de las dictaduras”. (CEG) Esos tiempos llegaron con la expulsión de la Cicig. Ahora, con un MP y un OJ, instrumentos de persecución y criminalización de jueces y fiscales independientes, de periodistas y lideres críticos del sistema, con “el papel protagónico de la Fundación contra el Terrorismo” y con una partidocracia corrupta y déspota que administra muy mal el país.

Qué oportunas las palabras de Jesús: “No tenga miedo, pequeño rebaño”, no se acobarden ante esas fuerzas perversas que encadenan nuestra famélica democracia y destruyen la Nación. El evangelio este domingo es, además, una llamada a tener confianza en Dios, que entrega el reino a los pobres, para que sean libres; es una invitación a no tener miedo a los que ejercen el poder con violencia, mentiras y engaños; es una propuesta para estar vigilantes, porque los protagonistas de este régimen perverso son más astutos en su trato con los ciudadanos que la gente de bien.

Los tiempos de hoy son para estar “listos”, con la mente despierta y el corazón ardiendo, que permita hacer discernimiento social, pastoral y actuar con firmeza y determinación; para estar con “la túnica puesta”, de la dignidad y de la fortaleza, que impulse a salir de la zona de confort, de inconsciencia e indiferencia, a defender derechos irrenunciables y asumir obligaciones con la frente en alto; para estar con la “lampara encendida”, de la indignación y de la resistencia, que no dé lugar a ningún atropello a los guatemaltecos, particularmente a los más pobres, a quienes el sistema descarta, pero utiliza, engaña y manipula. Dichosos los que están vigilantes ante los tiempos recios de hoy. Lamentablemente, “el ladrón” ya se metió en la casa por “el boquete” de elecciones amañadas. No nos dimos cuenta, o simplemente nos utilizaron y manipularon.

Cada cuatro años permitimos que entren ladrones, asaltantes a gobernar nuestro país. Son como ese administrador de la parábola que llega para “maltratar” a los ciudadanos; para “comer, beber y embriagarse” con los impuestos o préstamos. No han sido leales al pueblo que los eligió. Desde el reino que se nos ha dado, luchamos por la vida y la dignidad del pueblo para darle al país administradores “que cumplan con su deber”, aquel que la ciudadanía les ha delegado; para que a nadie falte “el alimento” del cuerpo y del espíritu; para que se porten “con fidelidad” en la defensa de los valores democráticos. “Solo así podremos tomar las mejores decisiones para bien de todos los guatemaltecos”. Esto significa decidirnos “por la honradez y la justicia; elegir la paz y no la confrontación, pensar en el bien común”. Qué oportuno el mensaje de Juan Pablo ll: “Una democracia sin valores se convierte con facilidad en un totalitarismo visible o encubierto, como demuestra la historia” (CEG).

Finalmente, de los administradores del país esperamos que actúen con “prudencia” para gobernar y llevar a los guatemaltecos al desarrollo humano, social y sostenible; trabajar por una justicia independiente, pronta y cumplida; buscar la paz entre los ciudadanos de la Nación. Gobernar con “prudencia” implica no “limitar la libertad de expresión, de prensa y de acceso a la información pública, que son garantías constitucionales fundamentales para que vivamos dignamente”. (Jesuitas de Guatemala).

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