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Opinión

Deberíamos visualizar el fin de año sabiamente

Es normal que cuando cada uno de nosotros no nos trazamos o no hacemos planes, aunque tengamos visualizado en qué dirección queremos ir, muy fácilmente otros que están más determinados que nosotros fácilmente nos involucran y cuando queremos reprogramar lo nuestro se nos hace cuesta arriba y por no ofender nos acomodamos a lo que nos están proponiendo.

SI ME PERMITE

“Al empezar el año todo es esperanza. Al terminar todo se ha hecho experiencia”. Mamerto Menapace

Por esta razón es bueno visualizar cómo queremos terminar el año, qué cosas queremos tener presente, si estaremos con la familia y convivir con ellos, qué limitaciones estaremos considerando y en qué manera podemos ser propositivos y poner de nuestra parte para que el tiempo que estaremos juntos pueda ser un tiempo de mutuo agrado y que todos podamos salir satisfechos por lo que se ha hecho.

Claro está que siempre en cada familia hay quienes, sin poner nada de su parte, son los que más exigen o más requieren y uno debe estar preparado para saber cómo manejar esta realidad sin tener que ser ofensivo o agresivo, sino con toda amabilidad saber manejar las cosas.

Es admirable cómo el tiempo del fin de año nos ayuda para afirmar y también cultivar las necesarias interrelaciones que no solo queremos conservar, sino también si fuera posible mejorarlas, y esto muchas veces se puede lograr con detalles insignificantes, pero que son tomados en cuenta con anticipación y sabiendo los gustos o intereses de cada uno de los miembros de nuestra familia, no porque queramos complacerlos, sino para saber dónde están nuestras fortalezas y limitaciones para que en el momento de todo compromiso lo tengamos presente y en cuenta.

Es peligroso si planificamos las celebraciones y las convivencias del fin de año sin tener presente nuestro pasado y también qué metas nos hemos trazado a largo plazo y que de alguna manera estamos determinados en lograrlos paso a paso. Esta vida que vivimos podemos decir que es una sucesión como eslabones que van formando una cadena en la que no podemos negar lo que ya hemos vivido y que siendo responsables en lo que hacemos y decimos hoy habrá de definir qué futuro nos estamos trazando.

Cuando llegamos a un claro entendimiento de que es nuestra responsabilidad el tomar o dejar retos que se nos presentan a diario, podemos entender que es muy importante una sana y sabia planificación para evitar de ese modo el tener que lamentarnos luego por cosas que con la mayor facilidad se hubieran evitado si lo hubiésemos previsto. Claro está que la vida de cada uno de nosotros tiene sorpresas, las cuales ni las buscamos y mucho menos las visualizamos pero que tenemos que enfrentarlas sin tener que elaborar justificaciones que nadie nos está pidiendo. La vida sigue y debemos marcar el paso hasta el momento que nos toca dar el paso final y concluir la vida en este mundo.

No hay límites en las gratificaciones que la vida nos da a cada uno de nosotros cuando podemos darnos cuenta en lo individual que hemos sido sabios en lo que visualizamos. Lo que estamos viviendo hoy viene con todas sus sorpresas y sus problemas, pero todavía lo podemos manejar y avanzar paso a paso para alcanzar los sueños que nos hemos trazado y poderlos compartir con los que nos acompaña solidariamente en nuestro peregrinaje.

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